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viernes, 15 de enero de 2016

Cosas que dicen, que hacen... y que me hacen seguir a mí (IV)

 

En estos meses sin escribir mis hijos han evolucionado mucho. Leo ha cumplido 5 años y hace muchas cosas “de mayores”. Gestos, ironías, registros de voz... Comparte mucho más lo que le pasa, sobretodo en el colegio, y también lo que piensa, lo que se le viene a la cabeza de repente. Además está avanzando mucho en lo social, ahora juega mucho con sus compañeros en el cole y tiene preferencias por ciertos niños, con los que está casi siempre en el recreo. Si vamos al parque por la tarde y se encuentra con algún niño o niña de su clase se pone muy contento y enseguida se va a jugar con él o ella. Y con los hijos de mis amigas está más suelto, más resolutivo, con mucha más iniciativa. El otro día estuvimos con una amiga mía y su hijo, y esta amiga había quedado con otras tres que tienen hijos también, a los que Leo apenas conoce. Pues estuvo jugando tan feliz toda la tarde, sin miedos ni vergüenzas. Yo sonreía cuando le oía llamar feliz a uno de esos niños a los que ha visto tres veces en su vida, gritando para que fuera a continuar el juego con los demás.

Me pasó también con otra amiga que tiene dos niñas de la edad de mis hijos. Su hija mayor y Leo son tímidos, reservados... y jamás habían jugado juntos cuando habíamos quedado. Estas navidades alucinábamos las dos al verles partiéndose de risa en casa, interactuando, hablando entre ellos y jugando también con las hermanas pequeñas. ¡Es maravilloso verles así!

Nora ha crecido también mucho. Habla y conversa como una abuelilla a veces, tiene mucha picardía e intenta conseguir todo lo que quiere utilizando la palabra. Si no quiere ir a la ducha se inventa cualquier historia absurda mientras te dice: espeeera mamá, que aún no he terminado de hablar. Te quiero contar una cosa, ¿no te das cuenta? Es queeee.... el cielo es azul, y entoooonceeesss.... yo estaba en el salón, y entooonceees... tú venías, y entooooncesss... Leo cogió un muñeco mañana y entonceees... y así hasta el infinito o hasta que la pobre acaba llorando porque la tengo que cortar y llevarla en volandas, ains.

Sigue imitando en todo a Leo, en gestos, en frases y en acciones. ¡Y se llevan como el perro y el gato! Casi no juegan juntos, y cuando lo hacen es durante muy poco tiempo y a cosas muy brutas que suelen acabar con alguno de los dos llorando. A veces voy de un lado a otro del salón porque los dos me reclaman continuamente en sus juegos.

Nora me dice mucho que me quiere, y si me voy un rato, cuando vuelvo salta de alegría y se abraza a mis piernas y dice sonriendo: "¡mamá, creía que no ibas a volver nunca!" o "mamá, me alegro de que estés aquí" (bueno, también lo hace cuando he ido al baño). Es un poco desesperante porque su necesidad de mí parece que es cada vez más grande. Me dice que me quiere porque soy muy guapa, ¡y me coge la cara con sus manitas y me lo dice mirándome a los ojos! Para comérsela... :-)

Para muestra, una conversación hoy en el coche, yo con ellos volviendo de casa de los abuelos:

Leo: ¡¡mamá, mañana es viernes, tenemos que hacer la corona para el cumpleaños de Nora!! (el sábado cumple tres años).
Yo: sí, mañana lo hacemos, pero Leo, recuerda que es una sorpresa para Nora (Nora está en la silla a su lado y no hace ningún comentario, a saber si nos está prestando atención o está en su mundo de fantasía lleno de mamás y bebés en el que vive 16 horas al día).
Leo: pero mamá, ¿¿cómo vamos a hacerla sin que se entere, si Nora quiere estar todo el rato con mamá??
Yo: ya encontraremos la manera hijo, no te preocupes... (glups, ¡jajaja!).

Ahora podemos charlar mucho con él, mola mucho tener conversaciones con tu hijo en las que él te explica algo que siente, algo que se le ha ocurrido, algo que le pasa... Y pregunta mucho, quiere una explicación sobre todo.

Y me hace mucha gracia comprobar que esto existe, y su forma de expresarse tan adulta, junto a los tiempos verbales mal utilizados o las palabras mal dichas aún, como por ejemplo “amelojor” en vez de “a lo mejor”.

De este verano tengo un par de mini conversaciones que merecen la pena:

-Leo, por qué no quieres darle un beso a Nora?
-Porque no.
-Eso no es una razón, será por algo por lo que no quieres.
-Porque no.
-¿Pero por qué no quieres decírnoslo? A ver, danos una razón.
-¡Que no es que no quiera decírtelo, es que no sé lo que son las razones!

El monstruo de colores, leyéndoselo a Leo:

-y tú, ¿cuándo estás contento?
-cuando Nora me da un beso, cuando Nora me da un abrazo... y ya no se me ocurre más.

-y cuándo estás triste, ¿qué te pone triste?
-cuando Nora no me da un beso ni me abraza.

-¿y cuándo estás muy enfadado? ¿Qué te hace enfadarte?
-cuando Nora me pega.

-¿y cuándo estás en calma?
-cuando juego.

-¿y cuándo sientes amor?
-¡cuando te quiero! :-)

En el metro:

-mamá, ¿qué pone ahí? (ahora ya no me lo preguntaría, ¡lo leería él!)
-dirección Paco de Lucía. Es que Paco de Lucía era... bla bla bla... muy famoso y tocaba muy muy bien la guitarra y por eso pusieron su nombre a una estación.
-¿y no le dieron una copa?

Nora (jugando con una cuerda a punto de rasgarse): la cuerda está triste.
Yo: ¿Por qué?
Nora: porque se ha convertido en dos...

Y así miles de ocurrencias, razonamientos fantásticos, originales, sinceros y lógicos como ellos solos y llenos de magia. Ahora los hay continuamente, por parte de los dos, como cuando este verano me dijo Leo: “sí, voy dejar que se gaste el tiempo”, porque no quería ir a ver a los bisabuelos y yo le había dicho que teníamos que irnos ya y le dije a mi madre “ahí está, perdiendo el tiempo”.


Y ¿sabéis otra cosa que me dice mucho Nora? Que ella quiere un hermanito pequeño, así de pequeñito (juntando mucho sus manitas) para cuidarlo mucho. Y yo la pregunto si es que no le gusta tener un hermano mayor, y me dice que no, que uno muy pequeñito muy pequeñito, que los mayores no le gustan...

Y a mí me entra una nostalgia... ;-)

Feliz maternidad, encantada de estar de vuelta. 


jueves, 16 de julio de 2015

2 años y medio como mamá de 2


Mi pequeña Nora. Pequeña y dulce Nora. Dulce y desesperante Nora. Hoy cumples dos años y medio. Eres muy mayor, aunque depende del momento tú dices que eres pequeñita. Creo que te haces un lío a veces. O igual eres más lista que nadie.

Llevo tiempo queriendo preparar esta entrada, y me cuesta. Porque me superas, porque sé que me quedaré corta. Que no podré dejar escrita aquí tu alegría, tu sonrisa, tus contradicciones maravillosas.

Hablas como una niña mayor. Me dices que me quieres, y que me quieres mucho, incluso me dices “te quiero mucho, cariño”, ¡imitándome! Imitas e imitas, sobretodo a tu hermano pero también a mí en un gesto casual, en una postura. De repente te veo mirando atentamente mis piernas y poniendo las tuyas exactamente igual, o mirándote al espejo del ascensor mientras copias la postura de mi mano izquierda en mi sien. Entonces te miro, me río, suelto la carcajada y tú te ves descubierta y te ríes conmigo.

Eres una brujita, un lorito (si Leo dice: ¡quiero agua!, tú dices ipso facto: ¡quiero agua!), una mayor y mi bebé. Porque me niego a que dejes de serlo. Sí, ya caí en el tópico. Es que eres la última, hija, sé que ya no vendrán más bebés, que a tu padre y a mí se nos iría la salud y la misma vida con un tercero, y entonces pienso que en menos de nada tendrás 3 años, y me acuerdo de Leo a esa edad, ya en el cole, y me acojono. Y me asombro, porque el tiempo ha pasado muy rápido, a pesar de que han pasado millones de cosas en los dos últimos años. 


-Mamá, tengo una idea. Ven un momento. Eso es que quieres algo de mí, que te lea un cuento o juegue contigo a algo. Ven, ven. Y haces el gesto con la mano. Como si no supiera yo que me vas a secuestrar de nuevo. ;-)

-Mamá, los abuelos no me dan vergüenza, ¡porque son los abuelos!

Sí, eres un poco tímida, asustadiza con los desconocidos. Y siempre quieres estar con mamá. Aunque a veces también con papá, y menos mal porque demandas mucha atención, ¡mucha! Y lloras y lloras cuando no soy yo quien te cambia el pañal, o cuando me siento en el bordillo de la piscina y tú quieres que me meta dentro... Bueno, realmente lloras por muchísimas cosas. Y muy fuerte, ¿sabes? A veces me aturdes, porque me pides que esté ahí y no dos milímetros más allá... por ejemplo.

Ahora sobretodo lloras por Peppa Pig. ¡Qué enganche con la cerdita! Y cuando te decimos que no puedes verla más siempre lloras y pataleas y te tiras al suelo.

Gesticulas mucho, para todo. Y hablas mucho. Preguntas mucho. Por qués sin tregua cada día. Y explicaciones; y cantas, canciones enteras. ¡Y te las inventas también! A veces tarareas y a veces pones letra. Nos sigues haciendo reir muchísimo. 


Has empezado a dibujar, hasta hace poco no te interesaba. Haces rayajos preciosos y quieres que los colguemos en la pared donde están los dibujos de Leo. Y sigues teniendo tus momentos de abstracción con el lego o con tus composiciones de juguetes... Son breves, pero valen su peso en oro. Y me gusta verte tan concentrada aunque sea unos pocos minutos.

Sigues comiendo lo que quieres y cuando quieres, que se traduce en muy poco. Ah, y de pie. Te encanta comer de pie.

Y también te encanta jugar con Leo y hacerle de rabiar. Os pasáis el día peleando y si no llora uno llora otro. Es cansado a veces.

Pero siempre sacas tu sonrisa, tus mimos, tus besos... y lo vuelves a iluminar todo. Aunque al rato vuelvas con otro berrinche, con otra demanda. Incansable. 


Te gusta la piscina, flotar en el agua, jugar con la cocinita y los cacharritos, que te leamos cuentos y leerlos tú sola (mola mucho oirte, contando a tu manera, a veces casi literalmente, tus preferidos del momento). Cantar y bailar, hacer el tonto, reirte con Leo. Que te acaricie la espalda para dormirte, pegarte mucho a mí en la cama (bueno, y en todos los lados) y comer cerezas, melocotones y sandía. También sopa, croquetas y por supuesto pasta con tomate frito. Ah, y la tortilla francesa, pero como a Leo no le gusta nada el huevo, si te hacemos tortilla a él le hacemos otra cosa, y entonces tú siempre siempre quieres lo que tiene él. Así que en la práctica a tí tampoco te gusta el huevo, ¡qué se le va a hacer! :-D


Sé que cuando acabe este verano echaré la vista atrás y me parecerá increíble lo mucho que habrás crecido. Llegará el otoño y serás toda una niña, ya no una bebé. Con más ocurrencias aún, con más coquetería aún (¡lo que te gusta la ropita nueva! Nada que ver con tu hermano a esa edad), con más ganas aún de relacionarte con otros niños (estás haciendo ya algún pinito, no te desagradan). 

Y nos queda la vida entera aún...  para que nos sigas haciendo felices. Te quiero mi niña, mi bebé, mi Nora.


sábado, 16 de mayo de 2015

Un poquito de los dos

Seguimos en la montaña rusa. Ahora bajando, bajando mucho. Hace una semana éramos felices. Hace un día que hemos explotado de nuevo.

No sé hasta qué punto tiene que ver esto con la paternidad. No sé si quiero analizarlo aquí.

Pero sí quiero seguir hablando de ellos, de sus sonrisas, de sus locuras, de sus enfados. De Leo con su seguridad aplastante, con su orgullo, con su “yo quiero ganar el primero”, “yo corro más”, de Nora con su “yo también”, con su “como Leo” y su “yo solita”.

Me parto de risa con ella, me quedo alucinada con él. Hoy no quiero hablar mucho, sólo quiero que respire un poquito el amor de esta familia en el blog.


Amor como éste. Cuando se ponen así, en modo “nos queremos mucho, mirad”, no sabes si reir o llorar de la emoción. :-D 


Miradas como ésta. Nora está más pilla, gamberra, pícara, traviesa... que nunca. Nos trae de cabeza pero es tan, tan graciosa...  Habla por los codos, no suelta el "por qué" de la boca, y por supuesto sigue intensa, intensa hasta querer morirte...


Y de repente tiene momentos como éste. Saca todos los juguetes que están a su alcance y hace composiciones por toda la casa. Se entretiene un ratillo y al menos yo puedo simplemente sentarme a observarla (porque muchas veces tienes que estar ahí, no acepta estar sola). La última vez estábamos en la habitación, quise tumbarme en la cama pero no me dejó; "mamá sentada", decía. Así que sentada, mirando el móvil a escondidas, jaja.


Y aquí el loco de la casa. Su risa es lo mejor, lo mejor del mundo. Bueno, menos cuando le da el ataque en la ducha y su padre no puede seguir lavándole y hay que respirar hondo mucho. ;-)


Está tan mayor... Todo el rato intentando superar retos, todo el rato frustrándose si no lo consigue. Llora mucho, muy fuerte, desobedece mucho, se rebela, le sobra energía por los cuatro costados, no para quieto. Pero a la vez es un niño muy inocente, comparándole con otros de su clase. Es como un niño de 4 años, como lo que es. Hay niños a esa edad que parece que tienen 8, que ya no ven dibujos si no son de superhéroes, que ya no juegan con niñas, que sólo quieren ser futbolistas y se saben los equipos de primera división... Recuerdo una vez que le preguntaron a Leo: ¿y tú de qué equipo eres? Y él me miró diciendo: ¿¿eh??

Leo se pasa el día queriendo ser más fuerte, y dice "mira mamá, mira como tengo la bola" e intenta sacar biceps. Eso lo ha sacado de su abuelo y de Popeye. Bueno, al menos así come espinacas. Eso sí, sólo con los abuelos, misterios de la vida. Después ves a Nora haciendo el gesto y diciendo "mira la bola mamá" y te meas. 

Leo dice que no tiene miedo a nada, pero luego oye una sirena de bomberos muy muy cerca y no se acerca porque le da miedo, y te lo dice sin pudor. Leo hace sólo 3 meses fue a un cumpleaños de un amiguito suyo vestido de princesa rosa. Y cuando se le mete algo en la cabeza le da igual todo lo demás.

Le gustan mucho los juegos de mesa, no se cansa del parchís y la oca. Y jugar a la pelota. Al fútbol, porque ya lo llama así.

Y bailar. Y saltar. Y correr. Le encanta correr. 

Es genial, Leo. Único e indestructible. :-D

Otro día hablo más de Nora, que hoy cumple 28 meses y llenaría hojas y hojas con sus anécdotas...

Feliz maternidad.

jueves, 26 de febrero de 2015

Hablando sobre el espacio, la gravedad y las farolas



A mi hijo le gusta darme besos muy apretados, de esos que hacen daño (¡y mucho, a veces!). Le gusta que yo se los dé también así.

Me pide muchos besos y me da muchos besos. También abrazos. Me amenaza cuando se enfada diciéndome: ¡no voy a estar nunca más contigo! Me quiere, me necesita, le gusto. Dice que quiere dormir siempre conmigo. Hoy me ha dicho que estoy muy guapa.

Llora si le grito, si le hablo con desprecio o dureza, si le pilla de sorpresa mi hastío. Es tan inocente... No hay atisbo de mala intención en nada de lo que hace. Sí hay ganas de jugar, de desfogar, de liberar todo eso que guarda dentro de sí mismo, demasiado adentro para mi gusto.

Es muy sensible y si estamos mal él está mal, es decir, se porta mal. Llama nuestra atención y nos avisa a su manera: estoy aquí, ni se os ocurra dejar de ser como sois siempre, no me gusta lo que percibo, voy a ver si reaccionáis... 

Me cuenta cada vez más cosas, lo que aprende en el colegio, lo que piensa. Pregunta, corre, ríe, quiere volar. Es feliz. Creo que lo es. 

Llora muy fuerte cuando llora. Y muy de repente. Y con mucho sentimiento. Igual que su hermana; los dos exprimen el llanto a conciencia.

A su hermana la quiere de una forma especial y única. No duda en quitarle un juguete o en hacerla de rabiar, pero hace muchas concesiones con ella y la busca para jugar. Y cada noche llora porque ella no quiere darle un beso y un abrazo al irse a dormir (cosas de la reafirmación de los dos años, y también que a ella le gustan suaves, los besos).

Se enfada, se frustra, se pone rebelde y hay un momento de no retorno en el que la rabia le domina. A veces le pasa lo mismo pero en una especie de subidón de adrenalina y risas locas.

Se expresa con el lenguaje de forma muy correcta, a sus cuatro años ya habla muy bien. Razona, deduce, bromea, pregunta... Ahora usa mucho el "ójala...", pero el pretérito imperfecto de subjuntivo se le resiste aún. Hablamos, conversamos, sobre inquietudes y reflexiones de lo más variopintas.

Se sorprende y se excita con las cosas más cotidianas, salta de alegría (literalmente y muchas veces seguidas). ¿A qué edad dejan de saltar de alegría los niños? Espero que muy tarde.

Se divierte tanto, de forma tan fácil... con las cosas más sencillas. Y se aburre tanto a la vez... cuando lo único que quiere es estar con su papá y con su mamá, que juguemos con él, que tomemos la iniciativa, que le llevemos y le traigamos...

Es tan niño, y tan mayor a la vez... Avanza tan rápido... Siempre he dicho que es un niño de ritmo lento, pero de repente pienso en todas las cosas que han cambiado en el último año, en todo lo que ha evolucionado, y es sorprendente.

Su amor es tan, tan incondicional que me siento en deuda con él todo el rato. Sólo quiero cuidarte, sólo quiero que seas feliz.

Gracias por darme tanto. Por enseñarme tanto, cada día.

lunes, 8 de septiembre de 2014

A una semana de los 20 meses

No sé ni por dónde empezar. Por su récord absoluto de “mamás” por hora; por su tendencia natural a darse mamporros y hacerse “pUpas”, como dice ella, poniendo la boquita en forma de “u” durante toda la palabra; por sus payasadas copiadas de su hermano; por su forma de correr dando pasitos muy cortos, sonriendo mucho y entrecerrando los ojos; por la cara que pone cuando nos pilla haciéndole una foto; por esa risa que le entra, de pura alegría, cuando me pide teta y yo accedo y la coloco en posición; por esos besos que tira y da, tan sonoros, tan bien dados; por esa sonrisa...

O por el hecho de que con nosotros come poquísimo y según sus abuelos es una lima; por su casi constante quejido que usa para todo, desquiciante a veces; por sus chillidos cuando quiere algo y no lo consigue, o cuando simplemente me alejo unos centímetros de ella; por sus despertares nocturnos...

Escribir sobre Nora me resulta difícil. Y cuanto más tiempo pasa más difícil. Nora es... ¡Nora hace tantas cosas! Empiezo con una anécdota, sigo con otra, y otra, y me pierdo, y me sale un post larguísimo y aburridísimo.

Y Nora es todo menos aburrida.

Cuando está con gente desconocida disimula. En eso se parece a su hermano. Pero ella coge confianza antes. Al principio de la mano de mamá y poco a poco solita, va soltando su sonrisa y sus encantos. 

Y entre nosotros, con su familia... Es muy pícara, muy payasa, muy alegre, muy auténtica. Evidentemente a estas alturas entiende todo lo que le decimos. Y lo que más le mola es contestarnos a todo con un ¡no! que tiene un deje a ¡na!, y además lo dice mientras te sonríe vacilona.

Habla muchísimo, o eso me parece a mí. Una de sus últimas adquisiciones es "¡a bailar!" (algo así como "a alar"). Es fácilmente entendible porque lo dice mientras suena la música y se está bajando del sofá. Como a su hermano le encanta bailar (tendríais que ver cómo mueve las caderas) ella le imita, pero cada uno con su estilo, que Nora es muy suya. Su estilo es dar vueltas en círculo, andando en plan pato mareado. Se lo pasan pipa. 

También dice "a dormir", "hola", "hala" (Leo dice: mira lo que hago mamá, y yo digo "halaaa", y Nora repite "halaa"). Dice "vale" (Yo digo "Nora, hay que irse a dormir". Y el 99% de las veces ella dice "¡na!" y el 1% dice "vaabe" con caída de ojitos). Dice varios nombres de amiguitos y de familia (incluído el mío), pero el de su hermano no. Si la decimos que le llame dice "tete" (ni idea de por qué). Tiene su repertorio propio de gestos. El más característico es el que pide que la cantemos. Y como las canciones infantiles muchas veces hablan de animales, cuando vemos algún cuento de animales (muy comunes también) me va haciendo el gesto para que le cante una canción de cada animal. Imagináos: que si un tucán, que si un papagayo, una serpiente, mariposas, patos, dinosaurios...
Así que me paso el cuento diciendo: Nora, es que no me sé ninguna canción de... gusanos, perros, ardillas, etc. Para casos extremos utilizo “un día Noé”, ¡jajaja!

Y por supuesto dice "teta". Teta a toooodas horas. Aunque no es excesivamente adicta por el día... Bueno, según le dé. ¡Bueno, puede que sí, jajaja!

Cada vez corre más, anda de puntillas también y quiere aprender a saltar como Leo. Y se cae mucho, pobre, la verdad es que tiene que ser frustrante después de casi 6 meses andando. Tiene los pies muy pequeños (un 19-20) y nos da la impresión de que un poco torcidos. En octubre la ve su pediatra y se lo diremos. Se apaña muy bien para bajar escalones. Llega, se sienta y los baja de culete. :-) Y en el sofá y en la cama es un poco kamikaze, me pone un poco nerviosa. ¡Y si está Leo en la ecuación ya es directamente ansiedad! El otro día la tiró (sin querer) de un banco de la calle al suelo...

En la revisión de los 18 meses nos dijeron que había bajado mucho de percentil de peso (9,900 kg. De altura 78 cm.), más allá de la bajada normal de los 12 meses. Nos mandaros unos análisis de orina y salió todo bien. Así que nos citaron 3 meses después para pesarla. No me preocupa mucho porque sigue el mismo patrón que su hermano. Mucha teta y poco sólido, aunque ella come un poco más de lo que comía Leo a su edad. Y por lo visto con los abuelos come bastante más que con nosotros. Eso sí, dale un mikolápiz y se lo fundirá en tiempo record y mientras devora el final te dirá "¡má, má!" (De todas formas esto es muy relativo. A veces come que da gusto. Ayer por ejemplo se merendó una naranja enterita, a trozos).

Hablando de comida, nos cuesta mucho mantenerla en la trona. A veces dice que no quiere más y que se quiere bajar y cuando está en el suelo dice "má!" y va por ahí correteando por el salón mientras le damos unas cucharadas más de lo que sea o se come un trozo de pan. Qué niña, ni trona ni baberos.

Me río mucho con ella. Y ella se ríe mucho con su hermano. Ahora sí que se me cae la baba cuando les veo jugar y reirse juntos. Y Leo parece que lo sabe, porque a veces, cuando le da por abrazarla o besarla, me llama para que lo vea. Él ya se porta muuucho mejor con ella.

Sigue estando muy apegada a mí, pero voy viendo cada vez más momentos de ir a su bola, de entretenerse sola a ratitos como hacía antes de cumplir el año, de ir por el parque sin pedirme la manita, como paseando a su rollo. Y en la piscina se abstrae que da gusto, qué pena que ya se acabe esto. Disfruta tanto, con sus manguitos, flotando feliz, saltando en el agua...

Y lo siguiente en su lista de preferencias, después de la piscina, son los Cantajuegos. ¡Qué enganche! Dice "a ve, a ve" mientras señala el sofá y se hace todas las coreografías. Leo la acompaña a veces.

Hace un més o dos le dio por llorar cuando se iba con los abuelos. Lloraba mientras decía “mamá, mamá” y eso es una mierda. Pero luego se lo pasaba pipa, y por lo visto en cuanto dejaba de verme le duraba el berrinche 5 segundos. Ahora ya no lo hace. Con su padre le cuesta un poco más, quizá porque le recuerda más a mí, no sé.

 Nora te abraza y te da besos perfectos, da las buenas noches con mucho amor, a su papá y a Leo; se acerca, dice adiós con la manita y luego les besa. Le gusta llevarse a todas partes a su bebé en el carrito de juguete de Leo (que ya es suyo), y últimamente coge también de un cajón unas gafas de sol mías que nunca uso, esto antes de salir a la calle. Se las pone y va hacia la puerta levantando la nariz para que no se le caigan, ¡jajaja! En fin, que Nora es mucha Nora y si durmiera del tirón sería ya demasiada felicidad como para soportarlo, será por eso que se despierta aún 3 ó 4 veces (o 5...). En las siestas hemos ganado, eso sí. Llevamos una racha de 1 hora y media mínimo. No tengo esperanzas de que dure, mis hijos son así, cambiantes y puñeteros. ;-) Al menos se duerme a una hora decente. Sobre las 22:30 h. y porque es verano, supongo que en breve será antes. Se está despertando entre 8 / 8:30 h.

Y tampoco sé cómo terminar. Seguiría eternamente, es otra cosa que tiene Nora. Es muy fácil hablar y hablar de ella...

Seguiremos. :-)




jueves, 7 de agosto de 2014

El verano hace que crezcan

O eso me gusta pensar a mí. No sé dónde leí hace tiempo que en verano es cuando más les crecen los pies a los niños. Con Leo fue así el segundo verano de su vida, el primero que hubo que comprarle calzado. ¡Me parece que fueron dos números! Así que desde entonces es algo que tengo grabado a fuego y lo de menos es que se haya vuelto a repetir, ¡jajaja! De hecho me gusta pensar que también maduran y se hacen muy mayores y se les nota mucho. Leo dio un gran cambio en su verano de antes de empezar el cole, lo que no sé es si ese verano le crecieron los pies...

Este verano ha empezado prometedor. El último día de clase Leo pidió hacer caca en el water. Llevaba unos 10 meses pidiendo el pañal para hacerla, básicamente desde que empezó a controlar esfínteres en agosto. Su frase estrella este curso ha sido “caca pañal” o en su versión extendida “caca en el pañal”. Nosotros con calma, ponemos pañal y luego quitamos pañal y luego limpiamos culo. Sabemos que es bastante habitual esto de las cacas y los lugares y costumbres “extrañas” en relación a ellas. Pues lo dicho, el último día de clase, pocas horas después de darle las vacaciones, pidió hacerlo en el water. Y así estuvo un par de días... Casi cantábamos victoria, ¡el verano no me defraudaba!

Pero no. Ha vuelto al pañal. Lo del water no duró ni una semana, aunque ha dejado un poso, un rayo de esperanza: en casa de mis suegros sí caga en el water. Según él, porque ese water no le da miedo. ¡Es un rollista!

Otro gran signo de madurez veraniega ha sido que se ha ido al pueblo unos días con los abuelos. Él decía que se iba 10, y realmente han sido 11 pero para él siempre serán 10. Se lo propusimos nosotros sin muchas expectativas, pero decía que sí... y siguió diciéndolo hasta el final. Increíble. Había pasado dos noches fuera antes (no seguidas), también con mis padres pero en la casa que tienen en nuestro barrio.
Y lo mejor es que parece que se lo ha pasado muy bien. También es cierto que no ha querido hablar con nosotros por teléfono, excepto los 2 primeros días y el último, para decirnos que ya volvía. Supongo que prefería no recordarnos mucho, yo qué sé. Una vez empezó a decir “mamá mamá mamá” medio lloroso, y a veces, según mi madre, “se ponía tierno” y les abrazaba... Pero le ha venido de perlas la experiencia, ha disfrutado, ha hecho cosas de campo, ha ayudado a mi padre y mis tíos en la huerta, se ha bañado en el río, ha hecho una amiga de 3 años con la que se llevaba fatal y otra de 13 con la que se llevaba muy bien. Ha entrado en casas ajenas como si nada y ha dado abrazos y besos porque sí a una tía abuela mía a la que ha cogido mucho cariño. También ha gruñido a mucha gente para no hablarles y ha soportado muchos “¿pero no me das un besiiiitooooo?”. Luego nos quejamos, ¡si es que les obligamos los adultos a ser maleducados! ¿A la enésima vez qué va a contestar el chaval? Pues un “¡no!” brusco y con mala hostia, y además te quedas sin el adiós, por pesada.

Pensábamos que iba a volver enfadado con la vida (su estado natural, por otro lado), pero para ser Leo está suave suave. Y muy amable con su hermana. Todo muy raro.

Tampoco os creáis, que volvió el miércoles y ya hemos vivido un par de berrinches. Ahora nos queda superar un principio de faringitis con fiebre, ¡y el lunes a la playa los 4 una semana! Mañana estamos ya solos ante el peligro, sin abuelos hasta el 24, creo. Todo un reto. Pero este verano lo vamos a pasar todos con nota, lo veo claro. Los dos adultos de la familia nos estamos portando también muy bien.

¿Y yo le he echado de menos? Pues sí, mucho. Sobretodo porque me preocupaba que nos echara de menos él y que no supiera expresarlo. Lo de no querer hablar con nosotros ni DE nosotros me tenía un poco mosqueada. Pero quizá ha sido su forma de sobrellevarlo mejor; que le apeteciera irse no significa que no se sintiera a ratos un poquillo mal, y habrá buscado sus trucos para superarlo. Digo yo, vamos, que ni idea de lo que pasa por la mente de este niño. Pero la verdad es que aparte de esa preocupación, he estado bien, no lloré cuando se fue, no he sentido un gran vacío triste a mi alrededor... Tenía ganas de que volviera porque quería verle, pero hemos estado muy tranquilos por aquí, todo hay que decirlo, ¡jajaja!

En estos días Nora se ha enganchado a los cantajuegos y su adicción por mamá ha aumentado más si cabe, así que tampoco hemos estado en plan oasis de paz y amor adulto... ;-) Pero vaya si se nota la diferencia entre uno y dos, ¡sobretodo teniendo más abuelos que se llevan a la que se queda todos los días un rato!

Ella, Nora, ha crecido también, cada vez hace más cosas de “niña” y no de bebé... Pero ya me queda muy largo este post, lo de ella en otro.

¡Feliz maternidad!


miércoles, 28 de mayo de 2014

16 meses

Ha pasado un mes desde que escribí la última entrada sobre Nora. Ahora tiene 16 meses y medio y lleva justo este último mes andando solita, de un lado para otro, sin parar, ahora por aquí, ahora por allá mamá, da igual que tú quieras ir para el otro lado... Sigue pidiendo la mano, le gusta, pero ya no tiene miedo, se la ve suelta, con los brazos hacia abajo, controlando la velocidad... Le chiflan los escalones y siempre que ve alguno quiere subir y bajar, está aprendiendo. Le gusta mucho sentarse y levantarse, de los bordillos, de su sillita... El tobogán le encanta también, y si por ella fuera se tiraría sola, la loca. Ah, y la pelota, que ya le da patadas y la coge y la lanza hacia adelante bastante bien. Claro, se fija en su hermano.

Sigue pegada pegadita a mí, ¡no vaya yo a perderme! Llora cuando la dejo con los abuelos (se le pasa al segundo), cuando me alejo de ella dentro de casa... En la bebeteca está también muy comedida, se entretiene con los juguetes y corretea por la clase, pero pasa muchos ratos a mi lado y ya no le gusta tanto como antes pringarse con pintura o las texturas “extrañas”. Siempre está muy contenta, eso sí. Esto va para largo, que ya me lo conozco. Pero casi siempre está genial con todo el mundo y es muy sociable. Su sonrisa nos sigue encandilando a todos.

Parece evidente que con los abuelos come mejor que con nosotros. Ayer un melocotón entero, naranjas enteritas también, hoy 3 cucharadas soperas (de las de servir) de puré de calabacín y de segundo un poco de pescado... Luego tiene días en los que casi no come. Hace poco recuerdo que se comió un plátano casi entero para desayunar, ¡y estaba conmigo! Además oficialmente ha superado su IPLV (intolerancia a la proteína de la leche de vaca). Le está cogiendo el gustillo a la leche, le damos de vez en cuando vasitos pequeños y se los toma muy bien.

Pero fundamentalmente... teta. A todas horas. Cuando se cae y llora automáticamente me pide. Cuando se cansa, cuando se aburre, cuando se enfada... La cojo y me da golpes en el pecho con las manitas abiertas. (¡A mi madre le pide teta también!). Y hace unas buenas tomas, ¡de las de sudar y todo!

Por las noches... teta también a todas horas. Además llevamos una racha muy mala, con muchos despertares y muy seguidos. Horrible. Ha estado malita, un virus sin importancia, un poco de fiebre, granitos, y ahora tos y mocos. Desde ayer estamos con cebolla en la habitación. Por supuesto me lo ha pegado y yo estoy mil veces peor que ella (a ella se lo pegó su hermano, que apenas se enteró. Este virus se está haciendo fuerte).

A mí ya me cuesta conciliar el sueño y volver a dormirme. Menos mal que no trabajo, al menos podemos dormir por la mañana un poquito. Es mi chico el que se encarga de llevar a Leo al cole así que genial. Y cuando me levanto yo antes que ella, las raras veces que eso ocurre, ella dura 2 minutos más como mucho.

La segunda muela que le estaba saliendo ya ha roto la encía y ella sigue con la mano en la boca permanentemente. Va aumentando su repertorio de palabras poco a poco, ahora también dice “asias” (gracias), pero sólo cuando nos lo oye decir a los demás. Ah, y también va aumentando su cabezonería. Apunta las maneras de su hermano, ¡no sé cómo vamos a sobrevivir! Ya es misión imposible ponérmela en la mochila a la espalda yo sola, se me tira. ¡Lo echo de menos! Y el carro, si no quiere, pues a duras penas lo conseguimos. Sólo quiere andar, pero a su ritmo y en la dirección que a ella se le antoja, que por supuesto nunca coincide con la tuya. Al final si tienes que hacerlo la coges a la fuerza y chilla, berrea... y pide teta, claro. Lo mismo si intentas ponerle el babero, o si no la bajas de la trona cuando ella quiere, o si la alejas de la tele porque se pone delante y no le deja ver los dibujos a Leo, por ejemplo. Sólo sirve distraerla pero no siempre funciona.

Estas últimas semanas yo estoy más cansada, sin muchas ganas de escribir. Las malas noches me pasan factura, además de los grandes momentos made in Leo. Pero no quería dejar pasar más tiempo sin contar algo sobre Nora, que cada día está más loquita, más payasa, más bichito y creo que se está ganando hasta a su hermano, ¡que es mucho decir! ¡Últimamente le suelta unos besos así con ruido y espontáneos que ya los quisiéramos su padre y yo, jajaja! Esta misma noche, la llevo como siempre a despedirse de papá y de Leo, porque me voy a dormirla; al papá sonrisita y adiós con la mano, como siempre, pero nada de beso. -¿No me das un beso? No, dice ella con la cabeza (dice sí y no perfectamente con la cabeza y con sentido), y me empieza a señalar el salón, donde está Leo viendo Bob Esponja. Allá que vamos. -Leo, Nora quiere decirte adiós que se va a dormir. Me acerco. -Adiooooós, dice Leo medio aburrido. Ella muy cerquita de él le tira un beso con la mano ¡y con sonido! Y cuando ya parecía que nos íbamos sin nada más, Leo se gira, la mira y le planta un besazo en la mejilla, de esos que duelen un poquito pero bueno... Nos hemos ido tan contentas, jeje. 

Os dejo una foto de su primera vuelta en tiovivo. ¡Tan feliz!


lunes, 28 de abril de 2014

15 meses



Nora cumplió 15 meses el 16 de abril. La alegría de la huerta crece y crece y ya se va notando que no es un bebé tan pequeño.

Hace un mes dio sus primeros pasitos sola. Llevaba mucho tiempo ya caminando de nuestras manos, le encantaba (y le encanta) hacerlo, y ese día la animamos el papi y yo a caminar de uno a otro, como hicimos con Leo hace ya más de 3 años... y se soltó, y le gustó. ¡Y la tía lleva un mes probando! Sigue pidiendo las manitas, sigue cogiendo su sillita, que usa como andador. Sabe sentarse en ella, impulsarse hacia atrás estando sentada (es su forma de andar hacia atrás), sabe correr con ella, ¡incluso quiere subirse a ella como si fuera un escalón! También aprendió a levantarse ella sola desde el suelo, lo hizo antes de dar esos primeros pasos y lo tiene ya muy controlado. Y sigue llorando y llorando sentada en el suelo cuando quiere desplazarse, en vez de simplemente... ¡echar a andar! Cada vez lo hace más, lo que pasa es que se lo tienes que pedir casi siempre: ¡venga Nora, tú solita! Y entonces se pone en posición, con las manos estiradas, los brazos delante del cuerpo, sonriendo encantada como si dijera: ¡ah vale, andar, gracias por recordármelo, me apetece! Y allá que va toda contenta, cada vez más rápido, probando a hacer giros, a frenarse, a bailar de pie... jajaja. Este fin de semana parece que ya lo ha interiorizado y está mucho más suelta.

Bailar le chifla. Mueve la cintura que parece que se va a descoyuntar y cuando acaba la música aplaude. Y otra cosa que está deseando hacer es saltar encima de la cama. Se sube ella sola y me pide las manos. Se pone de pie y empieza a hacer sentadillas, ¡jajaja! En general le mola hacer todo lo que hace su hermano. Creemos que está también empezando a imitarle en lo de los chillidos, y el otro día se metía todo el dedo índice en la nariz mientras él hacía lo propio y se descojonaba... ejem. Le gusta mucho también que le leamos cuentos (¡y a mí!) y tiene sus preferidos. Se acerca a la estantería y los señala con el dedo, y te mira suplicante: aaaah! aaaah! aaaah! Ahora estamos con ¡Fíjate! y ¿Quién está ahí?. El Bebé Koala y la comida parece que ha pasado a la historia.

Sigue siendo la niña más sonriente del mundo, te mira y te enamora, y parece que lo hace aposta la jodía. Te busca, te llama, te toca... y te encandila. ¡Que se lo digan a su padre! ;-)

La angustia de la separación lleva ya tiempo en su momento álgido. O eso, o es la mamitis propia de mis hijos, esa que a los tres años y medio de Leo sigue en su máximo apogeo. Qué miedo. A veces, cuando voy al baño, viene detrás llorando desconsolada y me espera en la puerta. No puedo dejarla en el suelo porque llora también. Bueno, al final la dejo, claro, pero me cuesta. A la vez, tiene sus ratos de “independencia”. De repente se va a la habitación a jugar, o a un extremo del salón con cualquier cacharrito, o a dar unos paseos alrededor de la mesa... Pero vamos, que es un poco hija-lapa, como Leo. Es lo que hay y lo asumo con gusto y resignación.

Da besos, los lanza también con la mano, abraza, se deja besar... una gozada. Está empezando a defender lo que quiere con energía. Si la coges y ella quiere andar se cabrea que da gusto, se te tira al suelo con fuerza. También sabe decir sí y no con la cabeza, de hecho no la mueve menos de 4 ó 5 veces cada vez y despacito, para que te quede claro, jajaja! A veces parece que dice siempre que sí y que en realidad no capta el significado de la pregunta, pero debe ser sólo a veces, porque otras está clarísimo que contesta con sentido. Además ha aprendido a decir que no moviendo el dedo índice (bueno, ella mueve un poco toda la mano, más rica...). Y la cabrita lo hace cuando sabe que va a hacer algo que no queremos que haga. Te mira, se ríe, hace el gesto... ¡y luego toca el botón del DVD, por ejemplo! ¡Y lo peor es que se supone que yo NO tengo que reírme!

Le gusta mucho su gorra, una que le compré con visera, se la cala hasta los ojos y te la pide dándose golpecitos en la cabeza con la mano. Si no se la bajas mucho lo hace ella. Al rato se cansa y se la quita. Igual que con el babero. Lo acepta pero unos minutillos solo. Y ya no se lo vuelves a poner, lo tiene clarísimo vamos.

Ya dice papá y mamá (aunque no sé si a veces se lía con los dos... Y en general para llamar a alguien dice papá), agua, allí, ten (tren) y ya ta (ya está). Y unos speach interesantísimos en su propia lengua. Me encanta oírla.

Comida: sigue siendo un caos, pero básicamente teta y luego picoteos. Un poco de kiwi a veces, fresas, sopa de fideos y brécol, que son sus platos favoritos, el jamón serrano, el yogur natural sin azúcar (sólo nos queda probar con la leche de vaca varios días seguidos para olvidarnos de su intolerancia), los petisuisse, a veces un poco de galleta, pan... Carne poca y pescado nada. Y por supuesto prefiere no comer a que le des tú la comida. Ella solita se apaña, con sus manos, la cuchara o el tenedor. Conseguimos contenerla con la sopa y el yogur, aunque se lo pasa tan bien que más de una vez se lo dejo para que se lo coma ella sola. ¡Todo un espectáculo!

Sueño: una siesta de una hora (a veces 45 minutos), y por la noche unas diez horas y media u once “bañadas” con unos... 6, 7, 8 despertares. Las noches buenas sólo 2 ó 3, esas noches son la caña. Teta en la boca para dormirse y sigue costándole la vida soltarla (bueno, ¡me cuesta a mí!). ¡Y en cuanto Leo abre un ojo ya está ella sentada en la cama como un resorte! Normalmente él tiene un despertar y se viene a dormir con nosotras, el papi se va a la cama de Leo (que es sobretodo de él, el susodicho papi) y yo acabo con un churumbel a cada lado.

Le están saliendo dos muelas y un diente. Hacía meses que no le crecía ninguna pieza, y por supuesto ahora tres de golpe. Le molestan un poco, babea mucho, se mete las manos en la boca... Y ha habido algunas noches muy malas que creo que han tenido que ver con eso.

Le gusta mucho jugar con la arena, los coches, meter y sacar objetos de sitios varios, sus cubos encajables y para hacer torres, los mandos de la tele, los teléfonos... Pero lo mejor es verles jugar juntos a los dos. Por desgracia es más habitual ver cómo Leo la putea y ella llora, pero también echan carreras y se ríen mucho. Leo la ignora a veces, pobre Nora, es el precio que tiene que pagar por acabar con su exclusividad, pero ella está aprendiendo también y a veces ¡le rechaza! Hace unos meses esto era impensable. Y oyes a Leo llamándola: ¡NO-RAAAAAAA!! Y ella en el salón conmigo sonriendo y diciendo que no con la cabeza, jajaja.

Y así pasan sus meses, con los abuelos algunas mañanas y algunas tardes, y el resto del tiempo con nosotros. Feliz, mimosa, con su teta, con su sonrisa, con sus orejitas de soplillo y sus cuatro pelos, taaaaan bonita... Y haciéndonos felices a nosotros.

viernes, 21 de febrero de 2014

13 meses


 Nota: esta entrada la escribí casi entera esta mañana, pero no pude terminar. La termino y publico ahora, casi a punto de acabar el viernes y a las puertas de otra noche... quién sabe cómo (de momento van ya dos despertares).

 Anoche escribí una entrada sobre el destete de Leo, pero después de una noche infernal, con muchos despertares, un desvelo de casi un par de horas y otros cuantos despertares después (sí, hablo de la torturadora nocturna), he decidido que paso de publicarlo porque es lo último que me falta para hundirme en la miseria. Prefiero escribir sobre las monerías y avances de Nora, que de día es una niña encantadora.

Ha cumplido 13 meses, como os decía en la anterior entrada, y está ensayando para andar. Ayer en la bebeteca se soltaba de mis manos (me las retiraba ella de su cuerpecito) y se quedaba de pie unos segundos. También hace esto en el sofá y luego se tira de culo riéndose. Le encanta dar vueltas alrededor de la mesa, agarrándose a ella, y como os decía también, andar de las manitas de un adulto, aunque creo que voy a empezar a ponerme en huelga con eso. Mi espalda la reservo para por las noches, y además dicen que no es ni necesario ni especialmente bueno para ellos, ¿no?

Gatea muy rápido; si la digo que vaya a pillar a papá, o a Leo, se lanza como si quisiera batir un record. Le encanta jugar con su hermano, echar carreras y perseguirse, aunque Leo se presta poco aún. Pero se nota que ella le adora porque los niños mayores le encantan, se fija mucho en ellos y les quiere abrazar. Me encanta cómo abraza, torciendo mucho la cabecita, como tocando con ella, sonríe muy dulcemente y a veces incluso da palmaditas en la espalda.

Le gusta bailar y jugar con sus juguetes (sobretodo los de encajar y los coches). Tiene ratitos tranquilos en los que se abstrae, pero duran poco, enseguida me reclama. Está muy protestona y llora muy fuerte cuando quiere pedir algo (básicamente que la coja en brazos). Es muy cariñosa, mimosa y da besos siempre que se los pides, últimamente con ruido y todo. Normalmente me dice adiós con la manita tranquilamente cuando la dejo con los abuelos, ¡eso me encanta! Es bastante sociable, aunque selecciona y se nota cuándo alguien es desconocido para ella o no le inspira confianza, porque no quiere ni que le toque.

Casi no come, en eso estamos igual que estábamos con Leo, pero ella curiosamente sí muestra interés por la comida, o más bien por sus "instrumentos". Realiza el lanzamiento de cuchara a la perfección, cada vez con más fuerza y más lejos. Tampoco se le da mal usarla para dar golpes en la bandeja de la trona. De hecho, cuando intentas arrancársela de la mano (¡qué fuerza tiene!) es cuando decide mandarla a tomar viento, con comida o sin ella... Le gusta mucho la sopa de fideos, el brécol y el pan. La pasta con carne picada y tomate tampoco nos va mal. De fruta, plátano, mandarina y kiwi, pero no piezas enteras, a veces un mordisco o dos y ya. El pisto no le desagrada, las galletas... y poco más.

Es mucho más extrovertida que Leo, es inquieta e igual de guerrera que él. Sus carcajadas son lo mejor. Pero con estos bebés que gesto, el tercero lo va a tener que parir otra, ¡yo me quedo con dos... que ahora me parecen cuatro!

domingo, 16 de febrero de 2014

Hoy es el día

Hoy es el día en el que me decido a actualizar el blog. Porque me gusta, porque me sive de desahogo, porque no sé si se lo enseñaré a mis hijos en el futuro (de momento lo hago por y para mí), pero me gusta releerlo y me sirve de diario “maternal”.

Hay tantas cosas que contar... Leo se destetó definitivamente (bueno, le desteté), y su hermana se está vengando de su parte y me tiene frita por las noches y con la espalda molida. Ella está feliz y preciosa, pero aún no ha superado la intolerancia a la proteína de la leche de vaca. Le dimos unos sorbitos de leche hace poco... ¡y la que se ha liado! Sangre, mocos, diarrea... Muy bonito todo. El miércoles vamos al pediatra.

Leo se ha adaptado por fin al cole. Ha costado, pero creo que está conseguido. Con algunas particularidades, eso sí, que se merecen post aparte. Está yendo de 9:30 a 13 h. Luego le recojo, vamos a casita, comemos y ya, que volver para ver cómo los amigos se echan la siesta... como que no. Mejor para él, creo que eso ha ayudado bastante en la adaptación.

Nora a sus 13 meses (¡los cumple hoy!) se dedica a caminar pasito a pasito agarrada por todos los muebles que pilla. Le gusta también que la llevemos de las manitas (perfecto también para la espalda). Aún no se suelta ella sola. Adora a su hermano (no podemos decir lo mismo de Leo... ejem) y en general es una niña muy feliz y risueña. Come como el culo aunque ella se lo pasa pipa guarreando y tocando toda la comida con las manos e intentando manejar los cubiertos ella sola. Lo de que la den de comer no le va. Eso sí, teta toda y más. Duerme como el culo también y le mola despertarse a las 5, por ejemplo, y no volver a caer hasta las 7. Superdivertido. Las siestas tampoco son lo suyo. Baila como si se fuera a descoyuntar, dice agua, papá, mamá también pero menos, balbucea mucho en su propio idioma, tiene 6 dientes desde hace tiempo ya, gatea como su hermano, al modo tradicional, más o menos desde los 8 meses... Es un sol y nos da mucha luz y alegría.

Leo sigue muy gamberro pero muy feliz también; eso sí, le encanta enfadarse por todo. Sigue en fase adolescente y amenaza con castigarnos cuando le regañamos. No nos deja ni un segundo, todo tiene que ser con papá y mamá, y agota un poco este ritmo. Son dos niños muy demandantes y nos pasa factura, pero vamos capeando el temporal (bueno, los temporales). Últimamente han vuelto los terrores nocturnos y también pesadillas y sueños agitados. Al final hemos decidido acudir a un profesional, a que nos oriente un poco. Ya os contaré. Así, además, podremos comentarle ciertos aspectos de la personalidad de Leo que no llegamos a discernir si son normales o no tanto. Aún no tiene muy desarrollada la empatía, o eso me parece a mí al menos. No tiene muchos recursos para relacionarse con otros niños, no sabemos si es simple timidez, que es introvertido, que no le apetece mucho y ya está... A veces parece que se aburre de todo y que no está a gusto en ningún sitio. Tampoco es que sea un hacha en el juego simbólico... En fin, nos despista mucho. Por otro lado, le gusta correr, saltar, hacer el bruto, tirar las cosas por ahí mientras se mea de risa, jugar a la pelota... Cosas muy normales y lógicas en un niño de tres años. Pero los juguetes no le entretienen más de 10 minutos con suerte, y eso si estamos jugando con él. Y le encanta liarla, desafiarnos, gritar y enrabietarse.

No está mal para un primer post después de 5 meses y medio, ¿no? En cuanto a mí, sigo sin curro (y de momento contenta aunque cada vez queda menos prestación) y trabajando ciertas cosillas para hacer nuestra vida familiar más agradable. Dejar a los niños con los abuelos, pedir ayuda, asumir que no puedo con todo, que no siempre es todo de color de rosa, que por mucho que quiera a mis hijos es normal en mis circunstancias que quiera perderles de vista a ratos...

El 2013 ha sido cañero, pero es que el 2014 le sigue los pasos. ¡No sé si echarme a temblar!

Feliz maternidad... y encantada de estar de vuelta. ;-)

viernes, 30 de agosto de 2013

Siete y medio: apuntes de Nora

Lo último que contaba de Nora era a la carrera, hace un mes. En estas últimas semanas ha avanzado en su “pregateo”. Se sienta solita aunque a veces pierde el equilibrio y algún coscorrón se ha dado, pero le gusta mucho estar así, sentada con sus juguetes, alargando las manos hacia cualquier cosa, intentando desplazarse. Ya lo hace, de hecho, pero sólo hacia atrás arrastrando el culete. Cuando se pone en posición de gatear e intenta hacerlo hacia delante se le queda una piernecita enganchada, exactamente igual que le pasaba a Leo. ¡Creo que cuando solucione ese obstáculo la tendremos desplazándose por toda la casa!

Hace poco pasó su primer catarro, nada importante, ¡pero se puso con 39 de fiebre en medio de la ola de calor!

Duerme un poquito mejor, menos despertares, aunque sigo sin tenerlo claro por el colecho (¡bendito colecho!). De momento los horarios con su hermano mayor cuadran, y mientras yo la duermo a ella el papi le duerme a él.

Coge cosas con la mano con facilidad y se las lleva a la boca (ya chupetea el pan, que hasta hace poco no le interesaba nada). También se las pasa de una mano a otra. Ha aprendido a tirarlas y le gusta bastante.

Sigue siendo muy alegre, sobretodo cuando ve a su hermano hacer algo: hablar, correr... lo que sea. Se descojona.

No come casi nada, unas pocas mini-cucharadas de copos de avena por las mañanas y algo de guarreo en la comida (brécol, algo de fruta, fideos, zanahoria, patata...). El puré no le va mucho. Le sigue los pasos a Leo en esto, está claro que yo fabrico niños que no duermen y no comen. Pero es una gozada estar con ella, verla sonreir, acariciar a su hermano, hacerla reir...

Leo interactúa con ella cada vez más y ella se adapta a todo. Tiene sus momentos, claro, pero en general nos da mucha tregua. Eso sí, ya sabe cómo pedir ciertas cosas, y si por ejemplo quiere estar con mamá y mamá se va de la habitación, se pone a llorar inmediatamente. ¡Y en cuanto aparezco, me dedica a mejor de sus sonrisas!

Os dejo unas fotos de la gordita. ¡Que tengáis buen finde!


martes, 30 de julio de 2013

A la carrera

A la carrera escribo esta entrada. Nora ha caído en la teta hace 5 minutos, pero no durará mucho. Leo está con los abuelos como cada mañana. En media hora me voy a buscarle.

Voy sacando ratitos para... ducharme, tomar un café, echar una siesta con Nora cuando el papi se queda con Leo... y poco más. Vamos acelerados y llegamos agotados al final del día. Leo ha abandonado definitivamente la siesta desde que nos plantamos y le dijimos que no le íbamos a dormir paseándole en la silla. ¡Que tiene ya dos años y nueve meses! A veces seguimos tratándole como un bebé y en parte puede que eso le haga más difícil crecer.... o quizá no. Yo es que ya sólo sé que no sé nada. ¿Tendré una crisis de crianza?

Hasta hace tres días seguíamos bañándole en la bañerita de bebé. Ahora hemos pasado ya a ducharle. Como sigue usando pañal, tenemos la costumbre de seguir vistiéndole tumbado boca arriba. Menos mal que él mismo nos pide sentarse. Son pequeñas cosas sin importancia, pero con la lentitud de Leo puede que no sea lo mejor para él que sigamos actuando así, porque entonces igual aprende a vestirse solo con ocho años.

Está igual de gamberro y con una mamitis más acusada aún, si cabe. El otro día se metió conmigo en el baño y mientras yo meaba él se agachó para tener la mejor visión panorámica y me dijo: ¡hala mamá, qué bonito! Me parto. Dicen que cuando se ponen así, tan mimosos, es porque van a dar un salto en su desarrollo y de repente les da miedo. Ójala sea ese salto el abandono del pañal, ejem... Aunque si es eso lo disimula muy bien.

Come fatal últimamente, peor que de costumbre, que ya es decir. Cada vez trata mejor a Nora, aunque tuvimos una crisis de un par de días en los que le metió dos mordiscos muy feos. Está muy pegón, en fin. Pero se ríe cuando ella se ríe, la abraza y la besa (¡¡y la lame!!) y está empezando a hablarla.

Ella tuvo la revisión de los séis meses hace quince días. Pesa 7,760 kg. Mide 65 cm. Todo bien. Ronda el percentil 50. Hemos empezado a darle ya la alimentación complementaria y no le hace especial gracia. Parece que mis hijos pasan de la comida... y de dormir, porque las maravillosas noches del tirón que hacía se acabaron. Ahora estamos en 6, 7, 8 despertares... Sólo se duerme con la teta, hasta ahí bien. ¡Pero es que cuando se queda dormida no la suelta! Así que se la quito yo de la boca... y al minuto está ya despierta. Y así infinitas veces, hasta que en una de éstas cae rendida mientras yo le doy palmaditas en el culete. Espero que esto mejore, porque lo de que necesite quedarse con la teta en la boca para seguir durmiendo no me hace ninguna gracia. Yo estoy durmiendo fatal y encima como Leo sigue despertándose también para venirse a “la cama grande” (entonces el papi se va a la habitación de Leo), en estos despertares de Nora a veces se despierta él, y al contrario también: a veces cuando él viene pide agua... ¡y con su voz despierta a Nora! ¿Cómo hacen los padres que duermen con dos niños? ¿No se despiertan el uno al otro? Yo estoy deseando que Leo se quede en su habitación toda la noche.

Siguiendo con Nora, hace ya tiempo que se da la vuelta también desde la posición de boca abajo, de hecho rueda que da gusto, se nos ha caído alguna vez de la cama... Menos mal que tenemos los somieres sin patas. Además cuando está boca abajo hace como el intento de gatear, y se sujeta sobre sus manos y rodillas. Se ríe mucho, es muy alegre y sigue siendo bastante tranquila. Le encanta el agua, disfruta de la piscina. Habla por los codos (es un decir) y se duerme fácilemente en las siestas. El carro le va bien (alternamos con el porteo), el coche también... un lujo, vamos. Bueno, eso y que estoy en un momento optimista ahora mismo, jajaja.

Es cansado, muy cansado. Tenemos muchos frentes abiertos con Leo (pañal, sueño, comida, pegar...) y a veces creo que se nos pira la pinza un poco y le exigimos demasiado. Nos sigue haciendo perder la paciencia en tiempo record, nos exige que juguemos con él contínuamente, no podemos ni hablar entre nosotros aunque estamos juntos todo el día (creo que el tema celos influye un poco, no estoy segura) y a veces se te quitan las ganas de todo y sólo quieres huiiiiiiiir bien lejos (y bien SOLA). Pero vamos aguantando y superando obstáculos, lo pasamos bien y me encanta ver cómo van creciendo.

Nora sigue durmiendo y yo me voy a recoger a Leo.

Feliz maternidad.

lunes, 17 de junio de 2013

Esto marcha

Y un mes más. El tiempo pasa volando. Hace ya cinco meses, ¡cinco!, que mi gordita salió enseñando el culo y cagándose en el personal, el 16 de enero del 2013. Aún tengo que escribir el parto, por cierto.

Sigo igual de liada, pero más contenta. Lo de ser madre de dos lo llevo cada vez mejor. Lo de ser madre de Leo y Nora también, aunque cada vez me invade más la bipolaridad. ;-) Mi pequeño sigue siendo una lapita, no hay manera de que se despegue de mí o de su padre, pero no nos resistimos demasiado. Sabemos que saldremos perdiendo. No quiere dormir solo en su camita, cada noche se viene a la nuestra y el papi se traslada, porque además necesita mucho espacio. No quiere jugar solo. Necesita que estés todo el rato con él, casi le gusta más vernos jugar que jugar él. Sigue tomando teta, aunque de noche ya no, yo no lo llevaba nada bien así que le decía que sólo un momentito y creo que al final se ha resignado. Alguna vez sigue pidiendo pero casi nada. Las tomas de después de comer y de antes de irse a la cama las mantiene. Rara vez se le olvida pedir la de la tarde. La de la noche nunca.

Se sigue despertando y a veces despierta a Nora. También alguna vez Nora le despierta a él. Esto es lo que peor llevo, sólo por eso me gustaría que se quedara toda la noche en su cama, porque además se suele despertar llorando o gimoteando bastante fuerte. Nora se despierta también alguna vez, pero sus noches son muy tranquilas.

Nos tocó el cole que queríamos para él y Leo está encantado diciendo que en septiembre irá al cole (al “tole”, como dice él). Pobre, no sabe la que le espera... Y con el tema pañal acabamos de empezar, se está familiarizando con el orinal y la taza del water.

Son muchos cambios este año, pero estoy comprobando que mi niño es fuerte, que está feliz, gamberro y desobediente pero feliz. Eso me gusta. Claro que también se va haciendo experto en sacarnos de quicio, se frustra y se cabrea mucho y es muy cabezón e insistente. El día a día es muy intenso, teniendo en cuenta además que la mayoría de las veces ya no hay siesta.

Le tienes que repetir las cosas mil veces, tira la comida al suelo, su deporte favorito es arrojar objetos de todo tipo (ha llegado a tirar un pedrolo contra el cristal de un coche), come un día sí y uno no... Pero cada día es más payasete, más gracioso, te dice “mami”, te da besos, se los da a su hermana, te pide abrazos, habla mucho y cada vez mejor, canta, baila (con mucho estilo), salta, juega, sonríe, se ríe... Y eso hace que todo merezca la pena.

Y mi pequeñina está cada día más preciosa, lo mira todo, todo lo quiere coger, chupar y morder. Es muy risueña, nada que ver con su hermano a su edad, y sólo saca su mal genio cuando tiene sueño. No termino de pillar cómo quiere que la durmamos. Pero más de una vez lo ha hecho ella solita en la cuna sidecar, conmigo a su ladito, en posición de mamar pero sin ni siquiera hacerlo, las dos muy cerquita, yo meneándola suavemente o acariciándola la frente... Otras veces es mamando, otras en la bandolera, otras en el capazo, sólo quiere que la sueltes y se pone en su postura preferida y en tres meneos cae.

Aún no se sostiene ella sola sentada sin ningún apoyo, pero le queda muy poco. Tampoco se da la vuelta. Le gusta bastante estar boca abajo y levantarse con sus bracitos y mirarlo todo. ¡Y habla mucho! Hace muchos gorgoritos y sonidos diferentes, me sigue encantando oir su voz, oirla vocalizar. Y me sigue maravillando que le guste tanto el baño y que aguante sus ratitos en la hamaca. El otro día la pusimos en el suelo, en la mantita de actividades, con un cacharro de plástico con muñecos colgando, y allí estuvo un ratito, boca arriba, cogiéndolos con las manitas toda concentrada. Su padre y yo flipábamos, es lo que pasa cuando tu primer hijo es un Leo, jajaja.

Tengo ganas de hablaros del porteo, de mis lactancias con más calma y de alguna otra cosilla... pero se me va el día y por la noche estoy vaga. A ver si retomo. 

Besos y feliz maternidad.

jueves, 28 de febrero de 2013

¿Está en mi mano?

Estoy sola en el salón con mi pequeña de mes y medio dormida en el fular. Ahora o nunca. En cualquier momento puede ponerse a cabecear desesperada pidiendo teta, en cuanquier momento su hermano puede despertarse llorando y pidiendo teta. La teta es muy importante en nuestras vidas ahora (Aunque... ¿lo ha dejado de ser alguna vez? ¡Que se lo pregunten a Leo!).

Las cosas van un poco mejor desde que escribí la anterior entrada. Y creo que en parte es porque yo he puesto el freno. El freno a mis hormonas, a mi mal humor, a mi descontrol, a mi dramatismo. Estoy relativizando más y manteniendo mejor la calma. Y quiero creer que Leo lo nota. Me está ayudando bastante el libro de Naomi Aldor, Aprender a educar sin gritos, amenazas y castigos. Me recuerda que nuestro hijo no va a acabar con un trauma terrible por incluir a Nora en su vida, me recuerda que no pasa nada si no recoge los juguetes, o grita o se enfada o tiene una rabieta. Me hace entender que lo importante es acompañar a tu hijo y no controlarle ni intentar conseguir que haga lo que tú quieres como tú quieres. Me ayuda a rebajar expectativas e ir más relajada por la vida... y me ayuda a entender un poco mejor a Leo.

Las noches siguen siendo caóticas. Leo sigue viniendo a nuestra cama y a veces se desvela. Ayer, sin ir más lejos. Pero después de dar vueltas un rato por la cama, se durmió. Mientras tanto yo calmaba a Nora, que estaba también despierta. Increíble que Leo se dedicara simplemente a intentar conciliar el sueño. Es una gran mejoría. 

Hace poco quiso quedarse en su cama. Pero en el tercer despertar, después de darle teta y ver que tardaba en dormirse, le dije que yo tenía que volver a la cama grande, que allí estaba Nora y se podía despertar. Así que se vino conmigo, claro. Pero es que ciertamente yo no puedo quedarme con él en su cama. Mientras siga despertándose y necesitando que mamá se quede con él hasta que se duerma prefiero que venga él a la nuestra, aunque estemos más incómodos. No puedo estar de una cama a otra toda la noche. Parece que él lo captó porque no ha vuelto a querer quedarse en la suya. Lo ideal sería que el padre pudiera ocuparse de él por las noches, que aunque yo le dé teta luego acepte que vaya él a acompañarle si no se duerme enseguida, pero de momento esto no le sirve. Así que seguimos los cuatro compartiendo lecho, y yo encantada... ¡¡aunque si tuviera una cama de 2,5 metros sería todo mucho más fácil!!

Me saluda pidiendo teta, éste ha resultado ser el cambio más evidente. Que toma muchisima teta. Ya está empezando a comer algo más. Y está más tranquilo, dentro de sus dos años "horribilis". Desde hace días no hay tantos gritos en casa, de hecho hay muy pocos. Eso sí, nos contenemos mucho mi chico y yo. Mucha mano izquierda. Pero funciona. 

Él sigue tirando juguetes, retando, teniendo berrinches cada dos por tres... Pero se ríe, juega, es él mismo, he vuelto a verle como es él. Como Leo. Eso me basta, qué digo, ¡¡eso es genial!!

Sigo teniendo momentos de agobio. Nora llora y está muy inquieta por las noches. Ayer estuvimos casi tres horas con ella en brazos, paseándola, teta, cambio de pañal, se duerme unos minutos, llanto, paseo, brazos, teta, llanto, gases, paseo... Así hasta casi la una de la madrugada. A esa hora se durmió hasta las séis casi. Lo malo es que lleva dos o tres noches en las que hacia las séis se despierta y no hay quien la duerma hasta casi las ocho. Después aguanta hasta las doce fácilmente. Unos horarios un poco raros; vamos, propios de un bebé tan pequeño, O al  menos de un bebé de los que yo fabrico. Aunque creo que Leo lloraba menos, Nora se pone tan malita con los gases; pobre...

Así que hay momentos en los que me desespero un poco, porque ni en el fular está tranquila. Y sólo podemos pasearla, arriba y abajo por el salón... No llora fuerte, no son cólicos, porque se calma, pero le dura muy poco, y siempre en brazos, y siempre en movimiento... ¿Se morirá del asco una vez más nuestra estupenda hamaca con vibración y música? (Menos mal que es regalada, de segunda mano).

Por lo demás, está muy ceporra, ¡sus mofletes son inmensos ya! Ha empezado a sonreir y de vez en cuando suelta un "aah" muuuy tierno... Hace un par de noches vimos unos hilillos de sangre en una caca, estamos examinando atentamente los pañales porque Leo empezó así y al final fue IPLV. Espero que esto no acabe en lo mismo.

Ah, tiene granitos rojos por la cara y por la cabecita, no sé si es normal en un bebé de su edad. Leo tuvo una piel estupenda siempre ¡Y ha aprendido ya a mamar tumbada! No es lo que mejor se le da, no le sale siempre, pero es un avance...

Espero poder escribir un poco más a menudo, contar cómo es nuestra rutina ahora, pero de momento Nora ya me ha regalado un tiempo precioso que yo no he empleado en dormir. ¿Mañana me arrepentiré? 

Nos leemos... :-)