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jueves, 7 de agosto de 2014

El verano hace que crezcan

O eso me gusta pensar a mí. No sé dónde leí hace tiempo que en verano es cuando más les crecen los pies a los niños. Con Leo fue así el segundo verano de su vida, el primero que hubo que comprarle calzado. ¡Me parece que fueron dos números! Así que desde entonces es algo que tengo grabado a fuego y lo de menos es que se haya vuelto a repetir, ¡jajaja! De hecho me gusta pensar que también maduran y se hacen muy mayores y se les nota mucho. Leo dio un gran cambio en su verano de antes de empezar el cole, lo que no sé es si ese verano le crecieron los pies...

Este verano ha empezado prometedor. El último día de clase Leo pidió hacer caca en el water. Llevaba unos 10 meses pidiendo el pañal para hacerla, básicamente desde que empezó a controlar esfínteres en agosto. Su frase estrella este curso ha sido “caca pañal” o en su versión extendida “caca en el pañal”. Nosotros con calma, ponemos pañal y luego quitamos pañal y luego limpiamos culo. Sabemos que es bastante habitual esto de las cacas y los lugares y costumbres “extrañas” en relación a ellas. Pues lo dicho, el último día de clase, pocas horas después de darle las vacaciones, pidió hacerlo en el water. Y así estuvo un par de días... Casi cantábamos victoria, ¡el verano no me defraudaba!

Pero no. Ha vuelto al pañal. Lo del water no duró ni una semana, aunque ha dejado un poso, un rayo de esperanza: en casa de mis suegros sí caga en el water. Según él, porque ese water no le da miedo. ¡Es un rollista!

Otro gran signo de madurez veraniega ha sido que se ha ido al pueblo unos días con los abuelos. Él decía que se iba 10, y realmente han sido 11 pero para él siempre serán 10. Se lo propusimos nosotros sin muchas expectativas, pero decía que sí... y siguió diciéndolo hasta el final. Increíble. Había pasado dos noches fuera antes (no seguidas), también con mis padres pero en la casa que tienen en nuestro barrio.
Y lo mejor es que parece que se lo ha pasado muy bien. También es cierto que no ha querido hablar con nosotros por teléfono, excepto los 2 primeros días y el último, para decirnos que ya volvía. Supongo que prefería no recordarnos mucho, yo qué sé. Una vez empezó a decir “mamá mamá mamá” medio lloroso, y a veces, según mi madre, “se ponía tierno” y les abrazaba... Pero le ha venido de perlas la experiencia, ha disfrutado, ha hecho cosas de campo, ha ayudado a mi padre y mis tíos en la huerta, se ha bañado en el río, ha hecho una amiga de 3 años con la que se llevaba fatal y otra de 13 con la que se llevaba muy bien. Ha entrado en casas ajenas como si nada y ha dado abrazos y besos porque sí a una tía abuela mía a la que ha cogido mucho cariño. También ha gruñido a mucha gente para no hablarles y ha soportado muchos “¿pero no me das un besiiiitooooo?”. Luego nos quejamos, ¡si es que les obligamos los adultos a ser maleducados! ¿A la enésima vez qué va a contestar el chaval? Pues un “¡no!” brusco y con mala hostia, y además te quedas sin el adiós, por pesada.

Pensábamos que iba a volver enfadado con la vida (su estado natural, por otro lado), pero para ser Leo está suave suave. Y muy amable con su hermana. Todo muy raro.

Tampoco os creáis, que volvió el miércoles y ya hemos vivido un par de berrinches. Ahora nos queda superar un principio de faringitis con fiebre, ¡y el lunes a la playa los 4 una semana! Mañana estamos ya solos ante el peligro, sin abuelos hasta el 24, creo. Todo un reto. Pero este verano lo vamos a pasar todos con nota, lo veo claro. Los dos adultos de la familia nos estamos portando también muy bien.

¿Y yo le he echado de menos? Pues sí, mucho. Sobretodo porque me preocupaba que nos echara de menos él y que no supiera expresarlo. Lo de no querer hablar con nosotros ni DE nosotros me tenía un poco mosqueada. Pero quizá ha sido su forma de sobrellevarlo mejor; que le apeteciera irse no significa que no se sintiera a ratos un poquillo mal, y habrá buscado sus trucos para superarlo. Digo yo, vamos, que ni idea de lo que pasa por la mente de este niño. Pero la verdad es que aparte de esa preocupación, he estado bien, no lloré cuando se fue, no he sentido un gran vacío triste a mi alrededor... Tenía ganas de que volviera porque quería verle, pero hemos estado muy tranquilos por aquí, todo hay que decirlo, ¡jajaja!

En estos días Nora se ha enganchado a los cantajuegos y su adicción por mamá ha aumentado más si cabe, así que tampoco hemos estado en plan oasis de paz y amor adulto... ;-) Pero vaya si se nota la diferencia entre uno y dos, ¡sobretodo teniendo más abuelos que se llevan a la que se queda todos los días un rato!

Ella, Nora, ha crecido también, cada vez hace más cosas de “niña” y no de bebé... Pero ya me queda muy largo este post, lo de ella en otro.

¡Feliz maternidad!


lunes, 9 de septiembre de 2013

Y llegó el día

Hoy ya es lunes. Desde hace 5 minutos. Hoy Leo empieza el colegio. Por primera vez en su vida, se separará de nosotros varias horas para estar con personas desconocidas. Bueno, concretamente mañana (digo, hoy) no, porque estará sólo 45 minutos. "Sólo"... Espero que para él la sensación sea realmente de que sólo va a estar 45 minutos, y no sea de que va a estar solo. En fin, dejémonos de juegos de palabras. La verdad es que mañana (¡digo, hoy!) voy a llevar a Leo al colegio y estoy un poquito acojonada... 

El jueves pasado tuvimos reunión con su profesora. Me cayó bien. Creo que será cariñosa y paciente. Espero. Nos preocupa un poco la cantidad de cosas que tendrá que hacer él solito. Sigue sin controlar esfínteres... aunque realmente lo que le sucede es que no quiere ir al water, prefiere hacérselo encima. Pero sabe cuándo tiene ganas de hacer pis, se aguanta y sabe como "echarlo fuera". Al menos eso creemos su padre y yo. La caca no, la caca tiene que ser en el pañal, pero también sabe aguantarse y no hay problemas de estreñimiento, así que por ese lado tranquilos. Bueno, según se acerca el momento de tranquila nada. ¡Si ni siquiera sabe quitarse la chaqueta él solo! Menos mal que aún no hace frío, y que mañana no entra temprano. En manga corta y listos.

Otra de las cosas que me dan miedo es cómo se las apañará para relacionarse con los otros niños. Le cuesta mucho, aunque desde hace unos meses también le atrae bastante, algo que antes no sucedía. Pero yo le veo torpe aún en ese aspecto, con pocos recursos, tímido y sin controlar demasiado los "códigos" sociales.

Le hemos ido hablando del colegio, de lo que va a hacer allí, de cómo será, le hemos explicado que nosotros no estaremos, que su profe le ayudará en todo... y de momento se lo toma bien, le hace un poco de ilusión, aunque no creo que sea muy consciente de lo que le espera.

Sólo pido que el camino hasta allí sea relajado. Está a unos 5-6 minutos a paso de adulto, vamos a ir andando y sin silla de paseo, ¡todo un reto! A ver si al menos para ir al cole consigo que deje la silla... 

Es crucial que llegue de buen humor hasta allí, y con Leo nunca se sabe qué puede hacerle saltar... Y su padre y yo (sobretodo yo) tendremos que tragarnos los nervios, que el listillo los caza al vuelo siempre. 

Ójala le guste. ¡Deseadle suerte!




miércoles, 21 de agosto de 2013

Del pañal y otros demonios

Hoy le hemos quitado el pañal a Leo sin estar para nada preparado. Así de claro lo digo. Llevamos desde julio más o menos con el rollo el water, el orinal, hacerlo así y asá, sentarse aquí o acá, y que mayor eres y bla bla bla. Nada. Los tres primeros días le hizo un poco de gracia y alguna caca y algún pis hizo en el water, luego decidió que eso no iba con él. Jamás le ha molestado llevar pañal ni ha mostrado ningún interés especial por hacerlo “como papá y mamá”.

Nosotros le preguntábamos cada día si quería sentarse, pero no quería. Intentamos establecer rutinas, al menos una o dos veces al día a horas fijas. Que no. Mi hijo es muy cabezón y si es que no es que no. Y le da igual todo, él chillará y llorará y le dará igual todo lo que le digas y todas las pegatinas con las que le premies y chorradas similares.

Así que hemos llegado al día de hoy, 20 de agosto, y en vista de que el colegio empieza el 9 de septiembre, hemos decidido quitárselo a las bravas, a sus dos años y casi diez meses. Y a ver qué pasa.

Lo que ha pasado han sido 10 calzoncillos en apenas 6 horas. Y por supuesto no ha querido sentarse ni una vez en el water, excepto una que aún no acabo de encajar en esta historia.

Y me da rabia, me da rabia tener que estar liados con este tema cuando tenemos otros a mi parecer mucho más importantes, como por ejemplo cómo gestionar sus rabietas, sus crisis histéricas, su cabezonería extrema, lo de no querer ir andando a ningún sitio (sólo en la silla o en brazos), lo de pegar, lo de insultar, los celos, su timidez...

Su padre y yo nos desvivimos cada día para que Leo sea un niño feliz, para que siga desarrollándose de forma sana. Cada día es una lucha contra sus “terribles dos” ¡y coño, que estamos muy liados para estar fregando pises! ¿Qué más da esperar unos meses más que menos?

Pues no, parece que el cole sabe mucho más de mi hijo que yo, y manda mucho más en mi hijo que yo.

Estoy convencida de que Leo empeará el colegio sin controlar esfínteres. A ver qué nos dicen, a ver si nos ayudan. Eso espero. No quiero que tenga que ir sin pañal y que esté mojado todo el día, aunque le cambien.

Me preocupa mucho también que sus compañeros se rían de él por llevar pañal o por hacérselo encima. Por desgracia esto es muy normal, les hemos metido a nuestros hijos en la cabeza que hacerse pis es de “bebés” y que a esa edad ya eres mayor y es motivo de burla no controlarlo. Y no quiero que se sienta diferente, peor que los demás. Parece mentira que hablemos de niños de tres años.

Es muy triste que los débiles siempre sean los perjudicados por el sistema, cuando debería ser al revés.