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lunes, 24 de agosto de 2015

De bebé a niño de alta demanda



Leo el último post de Marujismo y el de Mamá sin Complejos. Éste último fue uno de los primeros que descubrí al empezar en la blogosfera maternal, el de Diana uno de los últimos grandes descubrimientos.

Los dos me llevan a Leo. A su esencia, a su forma de ser, a su crecimiento y su evolución.

Siempre he tenido muy presente el término “Bebé de Alta Demanda”. En su momento consulté webs, analizaba comportamientos y casi todo me cuadraba. Después, simplemente, empecé a aceptar a mi hijo (o al menos a intentarlo). Ahora sé que en gran parte (en casi toda la parte) todo depende de mí. Que mi hijo es como es, no tiene ningún “fallo”, no hay que cambiarle, somos los demás los que tenemos que mejorar para aceptarle y respetarle. Él sólo es desgarradoramente sincero y auténtico. ¿Alta demanda? Quizá sí, quizá sea simplemente que su personalidad no encaja, que es diferente, quizá tenga algún trastorno o de mayor será “el rarito”. Estamos en ello, porque queremos averiguar todo lo posible sobre nuestro hijo, para ayudarle en todo lo que podamos, para que sea todo lo feliz que pueda. Yo utilizo el término porque en su momento me ayudó a entender y porque es una manera de ayudarme a ayudarle.

Es muy difícil.

Ahora que va a cumplir pronto 5 años, me adueño de la reflexión de Belén y siguiendo la lista que encuentro en el post de Diana os cuento cómo ha evolucionado mi bebé de alta demanda hasta lo que es hoy, un niño de alta demanda (esto lo tengo clarinete):

Son intensos en todo lo que hacen

De bebé no siempre. Era intenso en lo “negativo”; al llorar, en las rabietas, en su necesidad de contacto con mamá... Pero era un bebé serio, sus demostraciones de alegría no eran intensas. Esto ha ido cambiando con el tiempo. A partir sobretodo de los dos años y medio esa parte de su personalidad despertó y ahora sí puedo decir que es intenso en todo, en la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad... :-D Hasta límites insospechados donde todos perdemos la paciencia, él el control sobre su propio cuerpo y el final es una tragedia. Es intenso al hablar, al razonar, al discutir, al jugar... Todo lo lleva al límite. Pero eso no quiere decir que sea un valiente aventurero. Es un niño muy prudente, con muchos miedos y sus momentos de calma. Y no sé cómo explicarlo, pero esos momentos son también intensos.

Absorbentes

¡Cuántas veces habré pronunciado esa palabra desde que soy madre! Sí, me absorbe toda la energía, me come mi espacio vital, me descoloca tanto a veces que saca lo peor de mí... No hay tregua con él, no juega solo, todo el rato te demanda atención, “mamá”, “mira mamá”, “oye mamá”... A veces, cuando se le une su hermanita, creo que me voy a volver loca.

Desde el mismo día en que nació fue absorbente... y yo no pude hacer otra cosas que dejarme absorber, y no me arrepiento de nada. :-)

Maman frecuentemente

Él siempre fue rápido al alimentarse. No se tiraba horas en la teta, en 10 minutos me despachaba... Pero pedía mil millones de veces al día. Al año tuvo un pico muy grande, cuando nació su hermana; a los dos, otro... Leo ha pedido siempre mucha teta, mucha. Muchísima. Y la utilizaba para todo. Consuelo, entretenimiento, refugio, escondite...

Son muy demandantes

Es lo que más he usado para definir a mi hijo. Más que bebé de alta demanda, bebé muy demandante. Y ahora sigue siendo así. Mucho. No le gusta estar solo, nos demanda para jugar, para dormir, nos pide ayuda constantemente, sigue necesitando mucho contacto físico...

Tienen frecuentes despertares

Eso acabó, ¡menos mal! Leo se despertaba innumerables veces. Cuatro, cinco, séis, siete... hasta los dos años y medio o más. Hacia los 3 años ya sólo se despertaba una vez (aunque ahí llegó la época de los terrores nocturnos). Y sobre los 4 empezó a dormir del tirón. Eso sí, lo de dormir solo es muy reciente, hasta hace DÍAS, su padre dormía con él en la misma habitación. Lo que sí sigue necesitando es que nos quedemos con él hasta que se duerme.

Suelen estar insatisfechos

He sufrido mucho pensando que mi hijo no era feliz. Ahora ya no, sé que lo es porque sus momentos de alegría son ¡TAN alegres! La intensidad nos salva. ;-) Pero lloraba por todo, se quejaba por todo... Demandas y más demandas, continuamente... Lo hemos pasado mal, al verle sufrir tanto a él en sus rabietas, al verle sin jugar, alejándose de los otros niños... Ahora es distinto, SÉ que es feliz, se ríe a carcajadas, sus ojos me lo dicen, disfruta con mil cosas, pero esa insatisfacción sigue ahí; quizá sea algo de perfeccionismo, pero el caso es que no se conforma con cualquier cosa. Aquí me da por pensar otra vez que esto es muy propio de él y sólo de él, que es su personalidad, que cada bebé y sobretodo niño de alta demanda es diferente y no hay que caer en las generalizaciones.

Son impredecibles

Bueno, nunca fue un bebé de rutinas pero a la vez las cosas tenían que ser de una determinada manera. Sí hay algo de “nunca sabes por dónde va a salir”, y ahora que es mayor, va madurando y nos sorprende con grandes avances que no nos esperamos. Y sí, “se le cruza el cable” de repente en muchas ocasiones. Y suele acabar en berrinche o rabieta.

Hipersensibles

Hipersensibilidad sensorial manifiesta. Y de la que no es sensorial también, tanto que a mí se me escapa, estoy en periodo de aprendizaje. Su padre lo capta mejor, son tal para cual en eso. ;-)

Son muy activos

De bebé no. Rotundamente no. Otra cosa que me hacía dudar sobre si mi hijo sería un “BAD”. No era de esos bebés que se te escapan de la manita y echan a correr. En el fular o en la bandolera era feliz (contacto físico), empezó a caminar a los 14 meses y a correr y saltar mucho después... Creo que en parte era porque le daba miedo.

Pero ahora... ahora no para. No se está quierto. Ni en el sofá viendo la tele. Da saltitos para expresar alegría o mientras está esperando algo. Corre, se te tira encima, se frota contigo (hipersensibilidad sensorial). NO SE ESTÁ QUIETO.

Eso sí, en el cole no. En el cole... es otro niño (o era, porque a finales del curso pasado ya empezó a despuntar el auténtico Leo, por lo que nos contó su profe).

Necesitan contacto físico día y noche

Pues eso. Era así y lo sigue siendo. Evidentemente hay avances, ahora duerme solo en su camita. Pero por el día nos busca. Busca tocarnos, abrazarnos...

No se calman solos

Pero, ¿qué bebé o niño pequeño se calma solo? El mío no, desde luego. Pero Nora tampoco, y aunque Nora es muy demandante, no es tan “de libro” como Leo... O al menos no tan heavy.

Son sensibles a la separación

De bebé, una exageración. Ir al baño en casa de alguna amiga era un drama. Nadie podía cogerle. Tuvo una ansiedad por separación brutal. El cole fue chungo también, mucho. Muchísimo.

Pero ahora lo lleva muy muy bien. En esto es en lo que más ha cambiado. Este verano ha estado con los abuelos en el pueblo dos semanas. Tenía muchas ganas de vernos ya al final, ¡¡pero allí se lo ha pasado genial!!

¿Conclusión? Mi hijo es casi más de alta demanda ahora que de bebé. Ups. ;-) No, lo que ocurre es que su personalidad va aflorando, se hace más rica, más compleja, más completa, Leo va madurando y lógicamente nos encontramos con más situaciones que solventar, con más características de él que descubrimos, con más “primeras veces”... Experimenta, juega más, ¡vive más! Y todo esto da pie a que su carácter se muestre. Además cada vez es menos reacio a mostrarlo, va venciendo su timidez, sus miedos, ¡se hace mayor! Es más auténtico y más Leo. Y eso hace que veamos en él más aspectos de su personalidad: ese perfeccionismo, esa frustración que es nuestro caballo de batalla también, como decía Belén; sus enfados, sus grandes rabietas (que sigue teniendo...).

Pero también vemos su madurez, su aprendizaje en el control de las emociones, sus razonamientos de niño mayor. Le vemos ceder a veces en algo, le vemos intentar no estallar. Conversamos con él y él se abre a nosotros cada vez más.

Es único y maravilloso. Y sí, es diferente. Lo va a ser toda la vida. Y nosotros... pues sólo nos queda eso, seguir aprendiendo de él y gracias a él. :-)

miércoles, 18 de junio de 2014

Mis bebés de alta demanda

Estaba leyendo la última entrada de Un papá en prácticas. Tema estrella en mi maternidad: la alta demanda (en el post anterior hablo también de esto). Hoy mismo me he levantado para ir al baño y mi hijo de tres años y medio se ha pillado un berrinche increíble porque no le he dejado entrar, a la vez que mi hija de dieciséis meses comenzaba a llorar también porque me había ido. Él tirado en la puerta del baño llorando a pleno pulmón; ella haciendo lo mismo en brazos de su padre, al que le agradezco enormemente que no se haya ido a cortar las venas.

En su momento descubrí y leí la web de bebés de alta demanda, pero había cosas que no me cuadraban. Supongo que dentro de la alta demanda hay muchos matices, y por supuesto otros muchos factores influyen, desde la propia personalidad o carácter del bebé hasta los diferentes ritmos de desarrollo.

En mi caso, lo que no veía en mi hijo era lo de la hiperactividad y lo de la intensidad en algunos aspectos.

Mi hijo no era especialmente activo, nunca ha sido el típico bebé explorador. Casi no se atrevía a gatear lejos de mí, estuvo pidiéndonos la manita para andar (después de haber aprendido) durante mucho tiempo, incluso ahora lo hace. Nunca se me ha ido a la carretera corriendo. Anduvo a los 15 meses, es decir que no fue muy precoz. Tampoco ha sido un bebé escalador. Si yo estaba a su lado él estaba bien. Si yo me separaba de él no.

Intenso... Intenso era para llorar, para expresar su desacuerdo con algo, para pedir su teta. Intenso fue después con sus rabietas, con sus terrores nocturnos, con sus berrinches, con su enfado con el mundo... Con el comienzo de su adolescencia de los dos años. Pero no sonreía ni se reía con inensidad, era un bebé serio. No era intenso en sus juegos... era un bebé tranquilo, más o menos... Siempre que estuviera pegado a mí, ya digo. Miraba muy intensamente, eso sí. El vecino le hacía el típico “gugu tata” sonriendo y Leo le miraba cual esfinge, con cara de poker, sin apartar la vista, jajajaja. Esto sí ha ido evolucionando y ahora es un niño muy alegre, que ríe como loco y que sí, puedo decir que es intenso también en su alegría. Intenso, desbocado, a veces incoherente, qué se yo... Está muy loco, jajaja.

El resto de las cosas sí las clavaba: hipersensible, muy demandante, absorbente, con muchos despertares, no se calmaba solo, por supuesto (¿¿qué bebé hace esto??); mucha angustia de la separación, sensación de que estaba insatisfecho, más adelante de que no era feliz...

No sé si mi hijo era un bebé de alta demanda. Pero era un bebé así, que no te dejaba ni un minuto, que lloraba desconsolado si le dejabas en brazos de alguien, que no aceptaba dormirse nada más que conmigo, que necesitaba contacto físico constante, un bebé al que le encantaba el fular y los brazos, claro. Y no especialmente mirar hacia delante. Esto lo he comprabado con su hermana, que cuando llegó a la edad de 4 ó 5 meses parecía la niña del exorcista girándose en el fular. Leo, si le ponía en la espalda, iba bien. Pero si le ponía delante también, e incluso se acurrucaba... :-)

A Leo no le ha cogido ninguna amiga en brazos. Nunca. A veces lloraba sólo si le miraba alguien o se dirigían a él. Su necesidad de mamá era brutal. Aún hoy es brutal si lo comparas con otros niños. Por supuesto eso de que empiezan a preferir al papá y quieren hacerlo todo con él no ha llegado a nuestro hogar... Sigue siendo hipersensible, muy demandante, se frustra muy fácilmente...

Guiándome un poco por lo que apunta un papá en prácticas, tengo que decir que al principio va a peor, pero luego ya no. De bebé de alta demanda pasas a niño de alta demanda, sí. Pero inevitablemente se van haciendo más autónomos. Eso sí, poco a poco. Muy poco a poco. En nuestro caso la época de las rabietas ha sido muuuuy dura (no sé por qué hablo en pasado, ejem...).

Lo de estar muy en forma... Yo diría que necesitas aguantar. Aguantar y aguantar más. Desde luego yo no estoy en forma, ¡ójala! Al final da lo mismo, te agotarás igual y te dejará k.o...

Te lleva al límite, claro. Cada día y cada noche. En nuestro caso, pasamos muchas horas con él, yo no trabajo desde que nació. Y efectivamente no hay paz para las madres, y para las de dos “lapas” en vez de una ya ni te cuento.

El punto 5 es crucial y por aquí andamos en ello. Nunca hemos discutido tanto pero lo que no te mata te hace más fuerte, ¿no? ;-) De todas formas en nuestro caso ha influído y mucho el hecho de que el punto 7 nos lo saltamos muy pronto... Leo no ha sido un niño-cuco. ¿Por qué? Porque el muy perro esperó a que yo estuviera ya embarazaba para inaugurar la temporada de las rabietas (un año y medio apasionante) y porque yo estoy loca también, sí.

Lo de la casa ordenada, bueno, como ya he dicho Leo no es especialmente “terremoto” excepto para correr, saltar y lanzarse en plan pressing catch sobre ti. Y eso no desordena, en todo caso magulla... Además mi chico es un as en eso de limpiar y ordenar y organizar...

Por supuesto Leo es maravilloso y especial. Pero sí, es duro. A veces piensas que eres tú, que al criarle así le has hecho así. Pero no. Es una necesidad tan pura y genuína la que demandan que para mí no hay lugar a dudas. Lo que yo he hecho (o intento hacer) es respetar y responder a esa necesidad.

Mi hija es diferente en algunas cosas, pero en otras igualita que su hermano. La mamitis hiperdesarrollada también la padece (o mejor dicho la padezco yo, jajaja). Ella es más sociable y eso facilita un poco las cosas. Pero los despertares múltiples están ahí también, la demanda casi constante de mamá... Es más alegre y a veces va a su bola. Es genial ver eso en un bebé tuyo. Cómo juega a tu lado sin mirarte, entretenida ella solita; cómo de repente se levanta y ¡se va a otra habitación! Aunque sean unos pocos minutos y sólo a veces, eso era impensable con Leo hasta hace muy poco. Ella al menos se recorre la casa a veces, va para un lado y para otro... ¡yo creo que Leo ni eso hacía si no iba yo a su lado!

Y sí, no son como todos los bebés.

Ánimo, es apasionante... ¡Y no tengáis prisa por el segundo, jajaja!