El
mes de diciembre ha sido bueno. Intenso, pero feliz. Las navidades
han pasado con mucho tiempo libre bien aprovechado, con juegos,
manualidades, horarios cambiados... Nos hemos estado levantando
tardísimo, ¡a las 10 u 11 de la mañana a veces! Una noche Nora
hizo 7 horas del tirón, sólo eso merece una entrada en el blog. :-)
Ha habido también broncas, alguna pelea, llantos... momentos de
desesperación provocados por mis hijos-lapa, algún estrés por ahí
suelto... Pero en general, terminamos el año felices. ¡Esto va para
adelante y el 2015 tiene que ser el año del cambio!
La
última semana de cole ya fue como el previo. Los abuelos nos dejaban
solitos dos semanas y había que empezar con ganas. Por suerte el
tiempo acompañaba y además de alguna breve incursión en el
“espíritu navideño”, teníamos parque y sol.


Además
comencé con mi fiebre de las manualidades y me hice unos renos para
el amigo invisible de la pequeteca de Nora (ella recibió unos papá
Noel para el árbol a los que llama de una forma muy graciosa, como
“papá eeé”), un yogur decorado para colgar del árbol de los
deseos del cole de Leo, un intento de estrella para el árbol de Navidad que acabó en la basura (pero nos lo pasamos muy bien
haciéndola), un paisaje navideño en la ventana y unas tarjetas para
la familia que Leo repartió con mucho orgullo. Él me ayudó en casi
todo, Nora en algunas cosas. El paisaje en la ventana no es la primera vez que lo hacemos y es un éxito seguro. Esta vez Leo fue el creador absoluto de las luces de Navidad entre los árboles y de gran parte de la distribución general. ;-)

El
día 14 fuimos al teatro con los dos, era la primera vez. Salió muy
bien, la obra fue un acierto. Para niños de 0 a 6 años. La reina de
los colores, en el teatro Plotpoint, en Delicias. Nora se asustó con
el comienzo, pero en los brazos de papá se le pasó. Estuvo seria
pero muy muy atenta. Leo participó mucho y volvió a casa
contentísimo. Para él los viajes de ida y vuelta en el tren y el
metro forman parte de la diversión. ¡La recomiendo!
Fuimos
a comprar el árbol juntos y lo pusimos por fin el día 16. Les
encantó. Las luces sobretodo. Es la primera navidad en la que Leo es
consciente de verdad de todo y ha disfrutado mucho. Y Nora como es
feliz per se y además mimetiza las juergas que da gusto, pues
imaginaos.
El
17 hubo un espectáculo en el cole divertidísimo, que organizaron
varias profesoras, entre ellas la de Leo. Lo hicieron por la tarde y
fuimos muchísimas familias.
Después el AMPA hizo chocolate y mis hijos acabaron jugando en el
escenario con aros y pelotas.
Cuando
no hay ayuda de la familia tener planes es imprescindible, en mi casa
al menos si pasamos más de dos días de no hacer nada, los niños
mutan y se convierten en monstruitos roba-energía-y-buen-humor. Así
que a planear se ha dicho. El 17 era también el último día de pequeteca y
Nora lo pasó muy bien, básicamente porque no paró de comer
guarrerías en la mini fiesta que hicimos. Y al día siguiente,
cumple de unas niñas de la clase de Leo, con actuación de un mago,
castillo hinchable y máaas guarrerías y dulces.
Y
el 19 acabó el cole, con fiesta elegante y uvas y más conciertos y visita de los reyes magos. Por la tarde fuimos a ver actuar a una cuentacuentos que ya conocemos y que a Leo
le encanta, hasta le da un beso al despedirse y eso en él es mucho, ya os
lo digo.
El
sol siguió acompañando y tuvimos calle varios días, con búsqueda
de palos y piedras y columpios. Los días de sol en invierno son
maravillosos. También tuvimos un día de parque de bolas, genial
porque no había casi nadie, era día 21 y Leo y Nora se lo pasaron
pipa recorriéndolo entero (el papá hizo de acompañante, que Leo
puede entrar solo pero Nora no, y allí son muy majos y dejan que los
adultos nos deslomemos con nuestros hijos, jajaja). Además siempre
le pintan la cara y eso le mola.



El
23 nos fuimos al Museo de Ciencias Naturales por la mañana (en tren,
por supuesto). Íbamos a ver unos títeres de dinosaurios pero
estaban las entradas agotadas, había muchísima gente. Casi mejor
porque Leo no estaba muy receptivo. Le dieron igual todas las
reproducciones de animales excepto un cocodrilo al que miró durante
unos pocos segundos. Ni el diplodocus gigante le impresionó. Eso sí,
nos salvaron unas pantallitas interactivas en las que al ponerte tú
delante con una especie de tableta, salías con un dinosaurio
caminando. Luego a hacer el cabra fuera un rato y de vuelta a casa.
Llegamos
a Nochebuena y vienen los abuelos (no los que se han ido de
vacaciones, los otros). Cena con la familia de la que sale llorando
Leo a las 00 h. porque no quiere irse a la cama. Por supuesto 5
minutos después estaba sobado en el coche. Este año se ha aprendido
varios villancicos, los ha cantado, bailado y tocado con “los
musicales” (los instrumentos). Acompañado por la
siempre-complaciente-cuando-hay-juerga Nora. ¡Hasta se ha inventado una canción sobre un árbol de navidad! Su vena creativa está saliendo a la luz. El 25 más familia,
perfecto porque ese día no había plan y nos salvó la visita del
primito en casa. Tiene 7 meses y mis hijos le adoran.

El
26 otro de esos días regalados con un sol cálido. Al parque y sin
abrigo, un lujazo. Por la tarde a la biblioteca a coger cuentos. El
27 otro cumple de una amiguita. Nos lo pasamos muy bien, Nora
descubre los castillos hinchables (había uno alquilado por los
padres de la cumpleañera) y salta como una profesional. Pero al
final, sobre las 21 h., ocurre un pequeño accidente, a Leo le pisan
en el castillo (yo ni lo vi, aisss, él decía que se le habían tirado encima "un montón de niñas") y acabamos en el hospital. Pronación dolorosa en el
brazo curada in extremis por una doctora que hace magia y le deja
como nuevo. Vaya 3 horas horribles con Leo llorando de dolor, dos
radiografías con intento de huida y Nora subiéndose a las sillas de
la sala de espera para ver si amortizábamos el viaje. Mi pobre niño, ya
en el coche me decía que podíamos mandarle un wassap a la doctora
para decirla que lo había hecho muy bien. :-D

El
31 los abuelos están ya de vuelta, Nochevieja muy tranquila y
después de las uvas a casa porque Leo está cansado y con dolor de
barriga. Bueno y el papá también y la abuela con lumbalgia. Cosas
que pasan.
Pero
el 2015 empieza bien y día 2 lo pasamos con amigos, amigos con hijas
mayores con las que Leo se entretiene un montón. Descubre el lego
(no el duplo, el de verdad) y hace de niño independiente con su
querida amiguita de 9 años, a la que nos apetece siempre adoptar,
jajaja.
El
3 es día de los papis, comida con amigos. Todos dejamos a los niños
por ahí (bien cuidados, se entiende, jajaja) y de 14 a 20:30 horas
no cambiamos ni un pañal, ni limpiamos mocos, ni regañamos a nadie
ni leemos cuentos.
El
4 ooootra vez el sol me da toda la vida en el parque. Además es una
de esas mañanas en las que puedo ver cómo mis hijos juegan sin mí,
yo me dedico a mirar y hacer fotos. ¡Esto no es muy habitual! Por la
tarde... descubrimos Frozen. La ven por primera vez. Enterita. Bueno,
Nora no, claro, aunque no le hace falta, ya llama a Ana cada dos por
tres. Más tarde llegan amigas a casa, de mamá, una de ellas con
niño incluído... Y a jugar.



Día
5. Cabalgata. Chocolate. Dejar galletas y agua debajo del árbol.
Siento que estoy engañando a Leo con todo el rollo de las galletas
pero es que son los Reyes Magos. ¡Los Reyes! Y el día 6... El mejor
día de las navidades. Mi preferido de toda la vida. Y este año
hemos acertado con todos los regalos, y encima creo que no han sido
demasiados. Baúl de disfraces hecho con un tupper de los chinos y
complementos varios (y algún disfraz regalado). Cocinita (modesta
pero resultona). Patinete para Leo (8 euros en Segundamano), moto
para Nora (nos la ha dado una amiga), un cuento para cada uno.
Abuelos 1: playeras. Abuelos 2: juguetillo consistente en dos
pizarras magnéticas con un niño y una niña a los que vestir con
prendas. Mola bastante. Una mini cámara de fotos de Spíderman y un
bebé con bañera de unos tíos míos (esto sin nuestra aprobación,
pero bueno no se puede controlar todo. Si nos hubieran preguntado
habríamos sugerido otras cosas, algo más modesto o que sabemos que
van a usar más. En fin).
¡Les
encanta todo! Aún queda algún regalo que sé que les caerá, de
algunas tías mías que vendrán a visitarnos pronto, pero eso ya no
lo cuento como Reyes, es simplemente familia que viene pocas veces al
año y sí o sí traen algo para los niños.
El
día 6 hubo ruta por las casas de los abuelos y además Leo se quedó
a dormir donde mis padres. Hoy ha estrenado su patinete con ellos y
por la tarde sólo quería estar en casa para jugar con los regalos.
Hemos
tenido un poco de todo, se nos quedó colgado el Navibus porque nos
pillaron unos días demasiado fríos, fuimos también una mañana a
ver una exhibición de patinaje infantil y juvenil que a Nora le
flipó. A Leo también, aunque menos porque la música estaba muy
alta. ¡Necesitamos unas orejeras para amortiguar sonidos ya mismo!
Hemos tenido momentos malos sobretodo con Nora, que está muy rebelde
y provocadora. Llora insistentemente por cualquier cosa, sobretodo
por mamá. Pero en general ha estado bien. ¿Acabará gustándome la
Navidad al final? Desde luego con niños es otra cosa... Y con amor.
Con amor del bueno todo es mejor.
El
2015 tiene que ser mejor que el 2014, de eso estoy segura. Y el
comienzo así lo augura.
¡Feliz
año nuevo!