lunes, 17 de junio de 2013

Esto marcha

Y un mes más. El tiempo pasa volando. Hace ya cinco meses, ¡cinco!, que mi gordita salió enseñando el culo y cagándose en el personal, el 16 de enero del 2013. Aún tengo que escribir el parto, por cierto.

Sigo igual de liada, pero más contenta. Lo de ser madre de dos lo llevo cada vez mejor. Lo de ser madre de Leo y Nora también, aunque cada vez me invade más la bipolaridad. ;-) Mi pequeño sigue siendo una lapita, no hay manera de que se despegue de mí o de su padre, pero no nos resistimos demasiado. Sabemos que saldremos perdiendo. No quiere dormir solo en su camita, cada noche se viene a la nuestra y el papi se traslada, porque además necesita mucho espacio. No quiere jugar solo. Necesita que estés todo el rato con él, casi le gusta más vernos jugar que jugar él. Sigue tomando teta, aunque de noche ya no, yo no lo llevaba nada bien así que le decía que sólo un momentito y creo que al final se ha resignado. Alguna vez sigue pidiendo pero casi nada. Las tomas de después de comer y de antes de irse a la cama las mantiene. Rara vez se le olvida pedir la de la tarde. La de la noche nunca.

Se sigue despertando y a veces despierta a Nora. También alguna vez Nora le despierta a él. Esto es lo que peor llevo, sólo por eso me gustaría que se quedara toda la noche en su cama, porque además se suele despertar llorando o gimoteando bastante fuerte. Nora se despierta también alguna vez, pero sus noches son muy tranquilas.

Nos tocó el cole que queríamos para él y Leo está encantado diciendo que en septiembre irá al cole (al “tole”, como dice él). Pobre, no sabe la que le espera... Y con el tema pañal acabamos de empezar, se está familiarizando con el orinal y la taza del water.

Son muchos cambios este año, pero estoy comprobando que mi niño es fuerte, que está feliz, gamberro y desobediente pero feliz. Eso me gusta. Claro que también se va haciendo experto en sacarnos de quicio, se frustra y se cabrea mucho y es muy cabezón e insistente. El día a día es muy intenso, teniendo en cuenta además que la mayoría de las veces ya no hay siesta.

Le tienes que repetir las cosas mil veces, tira la comida al suelo, su deporte favorito es arrojar objetos de todo tipo (ha llegado a tirar un pedrolo contra el cristal de un coche), come un día sí y uno no... Pero cada día es más payasete, más gracioso, te dice “mami”, te da besos, se los da a su hermana, te pide abrazos, habla mucho y cada vez mejor, canta, baila (con mucho estilo), salta, juega, sonríe, se ríe... Y eso hace que todo merezca la pena.

Y mi pequeñina está cada día más preciosa, lo mira todo, todo lo quiere coger, chupar y morder. Es muy risueña, nada que ver con su hermano a su edad, y sólo saca su mal genio cuando tiene sueño. No termino de pillar cómo quiere que la durmamos. Pero más de una vez lo ha hecho ella solita en la cuna sidecar, conmigo a su ladito, en posición de mamar pero sin ni siquiera hacerlo, las dos muy cerquita, yo meneándola suavemente o acariciándola la frente... Otras veces es mamando, otras en la bandolera, otras en el capazo, sólo quiere que la sueltes y se pone en su postura preferida y en tres meneos cae.

Aún no se sostiene ella sola sentada sin ningún apoyo, pero le queda muy poco. Tampoco se da la vuelta. Le gusta bastante estar boca abajo y levantarse con sus bracitos y mirarlo todo. ¡Y habla mucho! Hace muchos gorgoritos y sonidos diferentes, me sigue encantando oir su voz, oirla vocalizar. Y me sigue maravillando que le guste tanto el baño y que aguante sus ratitos en la hamaca. El otro día la pusimos en el suelo, en la mantita de actividades, con un cacharro de plástico con muñecos colgando, y allí estuvo un ratito, boca arriba, cogiéndolos con las manitas toda concentrada. Su padre y yo flipábamos, es lo que pasa cuando tu primer hijo es un Leo, jajaja.

Tengo ganas de hablaros del porteo, de mis lactancias con más calma y de alguna otra cosilla... pero se me va el día y por la noche estoy vaga. A ver si retomo. 

Besos y feliz maternidad.

jueves, 16 de mayo de 2013

Nora tiene 4 meses. Leo dos años y medio.

Hoy (ayer, realmente) hemos tenido la revisión de Nora. 4 meses. 6,670 kg. y 52 cm. 3 vacunas. 1 berriche de Leo cuando ha oído llorar a su hermana y su padre no le ha dejado entrar en la consulta.

Todo va bien. Cada vez mejor. Estoy vaga para escribir, pero hay muchas cosas que contar. De momento os dejo 2 fotos y una preciosa entrada de un blog que me encontrado por ahí, Guía del mal padre:

Os quiero despeinados y sin la ortodoxia que es la raya a un lado. Os quiero diciéndome siempre que preferís salir a jugar a la calle antes que hacer los deberes. Os quiero en movimiento mejor que parados, y haciendo preguntas por ahí antes que aventurándoos a contestarlas. Aunque acabéis hasta las narices de vanas respuestas.
Os quiero conmovidos antes que pasando de largo, qué sé yo, lamentando de vez en cuando la mala suerte del otro antes que celebrando la propia; plantando la palma de la mano en este lado del cristal del coche, cuando se acerca el tullido del semáforo y vuestro padre acelera como una rata.
Os quiero empezando un libro por el medio si es que así lo empezáis. O dejándolo a medias. Afrontando la aventura de leer a la manera que dice Pennac: cumpliendo con el supremo derecho del lector (aunque sea un primer lector) de mandar el libro a la mierda si no es divertido.
Os quiero coloreando un sol que no sea siempre amarillo, pintando al dragón de lo que sea menos de verde, escribiendo una historia abracadabrante en la que al fin sea el caballero el que está preso en la torre y sea precisamente la princesa la que tenga que venir a rescatarlo.
Os quiero del Sur y sin perder el norte. De la margen izquierda de la ría, qué le vamos a hacer. Como cabras tirando al monte. Mojándoos antes que siempre secos. Celebrando que el delantero centro lance el balón fuera porque sabía que el penalty era injusto.
Y por supuesto, hasta ahí podíamos llegar, os quiero mucho más del Coyote que del Correcaminos.
(...)
No digo yo tanto como Panero en ese desgarro hipnótico llamado El desencanto, donde en un momento del documental sostiene amargo que "la infancia es vivir y que todo lo demás es sobrevivir". Pero sí arriesgo aquí que la escuela no es inocente en la debacle adulta: los críos llegan con unas maravillosas prestaciones de serie a la puerta del colegio, pero hay toda una termomix (educar es reprimir) pensada para mixturarlos. Porque el objetivo último de la novuelle cuisine del siglo XXI es que todos sepamos igual.
Cuando los veo así, en posición orante, a su modo genuflexos (estudiando con ocho años el significado de la palabra calambur o paralelogramo), me pregunto si queremos que la escuela sea un vivero de hombres libres o una nave de gallinas ponedoras bajo luz artificial. Si el sistema educativo no es a veces una forma terrible de desaprenderlo todo. Si el saber maravilloso no es envuelto cada vez más bajo la forma de un cardo. Qué preguntas hará la generación que viene en las ruedas de prensa, si es que un día tienen un ministro a tiro. Si es verdad que uno deja de jugar porque envejece o no es más bien al revés: envejece porque deja de jugar.
(...)
Os quiero jugando, claro. Botando en la cama antes que con el culito pegado al asiento (mamá me va a matar), chupándoos los dedos ahora que el mundo es una enorme manzana colorada, os quiero maleducados en todo eso, y también cuando desobedecéis ante la orden absurda de no señalar. Como si no hubiera motivos para hacerlo.
Os quiero pintando el lienzo de la vida con las manos, la cara del lunes con su arrebol de sábado.   
Os quiero dudando de que estáis seguros. Os quiero seguros para dudar de todo.
Picasso sabía que sólo es posible salvarnos si somos como vosotros fuera de la Academia, así de bestias, así de primitivos. Picasso, que decía que a los 12 años dibujaba como Rafael y que tardó toda la vida en aprender a dibujar como un niño.

martes, 16 de abril de 2013

Nora tiene 3 meses

Hoy Nora ha cumplido tres meses. Está grande y preciosa. No sé cuánto pesa, pero en la revisión de los dos meses iba ya por los 5,200 kg. y medía 55,5 cm. Tiene la cara redonda, dos buenos mofletes y papada. Los ojos rasgados y un poco azules cada vez más grandes y las pestañas más largas. ¡Y las piernas rollizas que dan ganas de comérselas!

Sonríe y se ríe muchísimo. Por las mañanas se levanta de muy buen humor y está muy tranquila. Hace muchos ruiditos con vocales y consonantes: que si ga, que si agú, que si bo... Y pedorretas. Me encanta porque parece que quiere contestar cuando yo le hablo, intenta imitarme y hace con sus labios el ademán de empezar a hablar... !Nos echamos unas buenas conversaciones!

Le gusta mucho el baño, aunque no la bañamos todos los días sino 2 ó 3 a la semana. Duerme estupendamente por las noches, es increíble pero Leo se despierta más veces que ella. Cae sobre las 23:30 h. y a veces hasta las 8 o más tarde incluso no dice ni mú. Mama y sigue durmiendo hasta las 10:30 más o menos... ¡Un lujo! Eso sí, sus siestas diurnas son muy breves. Aunque en el fular aguanta muy bien cuando salimos.

La duermo a veces en el fular. Otras veces paseándola en bracitos (el padre o yo) o si no en la teta. La dejamos en el capazo, que tenemos en el salón, y cuando me voy a acostar me la llevo ya conmigo. Duerme en la cuna sidecar, aunque no sé cómo acaba atravesada en la cama a mi lado, con los brazos en cruz, tan plácida... Me encanta cuando la cojo y se encoge dormida, haciendo morritos y desperezándose, alzando los brazos.

Tiene gases y a veces está incómoda después de mamar. Traga más aire del que debería, aunque va mejorando. Por eso a veces llora hasta que consigue hacer caca. ¡Y se tira unos pedos increíbles!

Por suerte hace ya mucho que no tenemos que cambiarle el pañal por las noches, porque no se hace caca. ¡Eso sí, por el día se caga 800 veces! Seguimos con cacas verdes y con muchos mocos, pero no queremos preocuparnos mucho. A ver qué nos dicen en la revisión de los 4 meses.

A veces si tiene mucho sueño llora bastante, pero son unos pocos minutos hasta que cae frita. Lo mismo si le entra un ataque de hambre, ¡se pone a llorar de repente y me pilla por sorpresa!

Su hermano le da muchos besos, y ella le sonríe. Él juega con su hamaca mientras ella está tumbada. Qué maravilla lo de la hamaca, le sigue gustando y ayuda un montón que pueda estar ahí a ratitos. También me la he puesto ya en el fular a la espalda, pero sólo para estar en casa e ir probando.

Lo que más le gusta ahora es estar sentada en nuestras piernas, apoyando su espalda en nuestra barriga. Se queda super tranquila así. La mayoría del tiempo reclama nuestros brazos y nuestro contacto, como es natural. Y como buen bebé, el movimiento: pasillo arriba, pasillo abajo, pasillo arriba, pasillo abajo...

Y así es Nora, un encanto, una bolita, un amor que lo lame todo como un gatito. La calma y la paz. Es maravillosa.

domingo, 7 de abril de 2013

Sobreviviendo al día a día

A ver cómo resumo.

Creo que hemos mejorado. Ha habido cambios en las últimas dos semanas. Hemos decidido que Leo se vaya con los abuelos lunes, miércoles y viernes de 10:30 a 14 h. Por las tardes, los martes y jueves, los otros abuelos le llevan a una pequeteca (él va desde hace mucho, pero antes le llevaba yo, hasta que mi embarazo me impidió tirarme por el suelo con él) y vienen a recogerlo antes para estar con él. En total de 17 a 20 h.

Esto nos da fuerzas, aire, podemos tomar carrerilla. Además yo puedo estar dedicándome a Nora con más calma.

Eso sí, a pesar de este nuevo horario... ¡no tengo tiempo de nada! Nora me reclama, reclama mis brazos, mi teta... y a mí me encanta, pero no puedo escribir en el blog. Eso es algo para lo que necesito tiempo y las dos manos.

Paralelamente a esto, he empezado a reducir tomas de teta (a Leo, se entiende). No podía más, no puedo negarme a mí misma que la agitación del amamantamiento que sentía en mi embarazo no ha desaparecido del todo. Además, Leo aumentó su demanda tanto que yo empezaba a estar muy agobiada. Y no es momento para esto. Así que la teta se ha reducido a después de la siesta, antes de irse a la cama por la noche, y en los despertares. Sorprendentemente no lo lleva demasiado mal, o eso quiero creer. Hubo unos pocos berrinches pero enseguida lo asumió. Aunque creo que se está cobrando esas tomas por las noches; se despiera más y pide mucha teta. Nuestras noches se merecen un post aparte, pero eso de “en mi cama somos 4” no se cumple... Más bien sería un “en mi cama me acuesto con unos y me despierto con otros”.

Ya veremos si realmente Leo lo está llevando bien. Claramente las noches tienen que evolucionar, porque útimamente acabamos enfadados él y yo a las tantas de la madrugada. Además noto que me afectan mucho los despertares, algo que nunca me había pasado (y llevo casi dos años y medio de despertares nocturnos). Me cabreo y creo que es porque ya no me apetece tanto darle teta a Leo, siento que es el momento de Nora aunque sé que es posible darles a los dos (de hecho es lo que hago). Mi niño debe estar notando esto, bastante bien se lo toma.

Por otro lado, y aunque sigue con sus increíbles rabietas (otro post pendiente), no le veo mal. Está rebelde, está “gamberro” y un poco malote, pero también se ríe, se divierte, es el de siempre. Además yo puedo dedicarme bastante a él, a veces el padre se queda un rato con Nora y yo me voy con Leo a la calle, o jugamos en casa... Nora lo pone fácil porque es muy tranquila y aguanta ratitos en la hamaca.

Cuando nosotros estamos bien él está bien. Si estamos mal, cansados, hastiados... él empeora y nos lo pone más difícil.

Y yo... yo soy feliz de ver a mi pequeña tan sonriente, haciendo tantos gorgoritos, tan plácida ella y tan bonita. Y soy feliz de ver a Leo reir, con su risa y con sus ojos. De verle con ganas de jugar con nosotros, de oírle hablar y descubrir a los otros niños.

Pero también estoy pasando un momento muy duro. Para nosotros, como padres, está siendo difícil, cada uno está pasando su puerperio particular, supongo. En mi caso, me siento bastante sola, sola en mis ideas sobre la crianza; empiezo a tener dudas sobre cosas que antes ni me planteaba. Siento decepción, nostalgia de un tiempo mejor. Siento lejanía, siento que estoy rodeada de un muro. Supongo que son sentimientos comunes, aunque no compartidos. Estamos tan centrados en lo que nos está pasando, en Leo y en resolver nuestro día a día, que no podemos ser nada más, no podemos hacer nada más... No hay nada más, excepto desencuentros, que es peor.

Esto nos hará más fuertes, lo sé. Y también nos cambiará. Yo siento más que nunca desde que nació Leo que he cambiado, que sigo cambiando.

Nunca imaginé que esta etapa sería tan dura, estos “terribles dos” de Leo nos están dejando sin nervios, sin paciencia y sin ideas. Sé que mi niño es muy especial y quiero creer que lo que le pasa es normal, aunque no muy habitual, pero a veces las fuerzas flaquean. Y hay temas como la teta y la guardería, por ejemplo, que empiezan a retumbar en mi cabeza como nunca antes, y hoy por hoy no tengo ningún cómplice, mi cómplice particular está intentando también sobrevivir al día a día sin caer en el hoyo y quizá está llegando a conclusiones diferentes a las mías.

Pero a pesar de todo le adoro, a mi cómplice, a mi amor. Porque me hace ver las cosas de otro modo, y porque simplemente estoy loca por él... aunque ahora no tenga tiempo de demostrárselo. Pero ya viviremos nuestra segunda adolescencia. ;-)

Hoy quiero poneros una foto de mi niño en la calle, feliz. He pasado un rato estupendo con él, y como ese rato hay muchos, muchísimos, y eso lo compensa todo.

Otro día una de Nora. :-)

Feliz maternidad. 


martes, 19 de marzo de 2013

Muy mal

Hoy Leo ha tenido una super rabieta. Llevaba dos horas y media durmiendo la siesta (no es lo habitual en él) y he decidido despertarle, porque por las noches le cuesta mucho dormirse. Normalmente ya no se echa siesta a no ser que madrugue más de la cuenta o esté malito... Hoy se daban las dos circunstancias. Ya está casi bien, sin fiebre, pero sigue con muchos mocos y lleva mucho tute de gripe a rastras.

Se ha pillado una buena. Quería que le durmiéramos otra vez. Se ha puesto histérico, gritando mucho, tanto que tose y se ahoga. Se le salen los ojos, pierde la mirada. Tensa las manos abriéndolas mucho mientras estira los brazos a la vez que grita, ese gesto es horrible, es como si dijera: ¡¡¡no puedo maaaaaaás!!!

No es la primera, ni la segunda... ni la décima rabieta. Es la enésima. Más o menos sabemos cómo reaccionar. Nada de tocarle sin su permiso, no hablarle demasiado ni darle muchas explicaciones, a veces directamente no hacer nada, sólo esperar... y si baja la intensidad intentar colarnos por ahí.

El papi ha conseguido que Leo aceptara que le cogiera en brazos. Aún así seguía chillando fuera de control, como si tuviera que echar mucha mierda fuera. Es muy duro verle así, tan desesperado.

Al final me ha pedido teta, así se ha calmado. 

Y yo he reaccionado fatal. He perdido los nervios y me he desahogado delante de él diciendo que yo quería un niño normal, que él no era normal (yo le hablaba al padre, pero estábamos los tres en el solón) y que no podía más, que a veces sólo tenía ganas de darle dos tortas, que quería que me lo cambiaran, que por qué a mí...

Más o menos eso. 

No lo escribo para fustigarme, no lo necesito. No voy de víctima. Pero necesito controlarme y esto me ayuda. Llevo una época muy mala, Leo es un niño complicado, especial, difícil... y el 2013 ha llegado lleno de retos a superar. Estoy en ello. Hoy me ha salido fatal, desde luego. 

Estamos todos peor de lo habitual, Leo ha estado malo, encerrado en casa, y está más rebelde que de costumbre. Yo necesito calle, sol, es urgente. Y creo que él también, necesita dejar de ver dibujos ya. 

Mi niño, a los pocos minutos ya era el de siempre y me sonreía y me hablaba como si nada.

Lo siento muchísimo. Soy humana y esto es muy dificil. Y hoy la he cagado. Qué mala racha llevo. Mañana será otro día. Mejor, seguro. Y lo vamos a conseguir. Saldremos del bache y del invierno en cualquier momento. Pronto. 

Te lo prometo.

jueves, 14 de marzo de 2013

Un final y un nuevo principio...

Tengo encima un cansancio extraño, que no es por falta de sueño. Como decía en la anterior entrada, parece que los días pasan sin razón ni sentido. Supongo que influye el tiempo que ha hecho, lluvias y frío, que nos han tenido en casa más tiempo del que nos gustaría. Después ha llegado la gripe y llevamos ya 10 días enfermos. Además, en general el primer mes después de nacer Nora ha sido de adaptación, de ensayo-error, de hablar y hablar y a veces desesperar hasta que hemos encontrado una cierta calma. 

Pero la cuestión es que me levanto por las mañanas y... ¡no tengo nada que hacer! No tiene mucho sentido decir esto cuando tienes un niño de 28 meses y una niña de 2, ¿verdad? Me levanto, desayuno y me ducho si mi chico está disponible, doy de mamar a Nora, hacemos cambios de pañal, desayuna Leo... Y a ver dibujos. Cada vez pide más tele y ordenador: Calliou, Pocoyo, Dumbo, Cars... Me he relajado mucho con este tema desde el embarazo. Así yo podía descansar un poco. Mientras tanto echo un vistazo si puedo a blogs y foros amigos, pero tampoco puedo concentrarme en escribir ni leer mucho porque Leo pide cambiar de vídeo cada dos por tres, o se levanta y se da una vuelta, o se pone de pie en el sofá... Lo normal, vamos. Así que mi hijo es un adicto a los dibujos... ¡y para colmo yo no puedo ni siquiera aprovechar eso para hacer otras cosas!

Luego por supuesto hay que ocuparse de Nora, con lo cual cualquier actividad se interrumpe, y si por suerte Leo y yo estamos jugando, pues también. Además Leo se cansa de todo enseguida pero me reclama constantemente, para cualquier cosa, y últimamente casi siempre entre lloros. Lo que quiero decir es que mi vida está hecha de “trocitos” de tiempo muy pequeños e interrupciones constantes.

Antes de que el papi se pusiera malito habíamos establecido una “rutina” vespertina que nos iba bien. Leo va a una pequeteca dos días en semana con los abuelos, y otro día a la semana (o dos, a veces), se iba a pasar la tarde con los otros abuelos. Así que durante unas tres horas, 3 ó 4 días a la semana, podíamos estar “libres” (con Nora, eso sí, pero ya no es lo mismo). Esos días seguimos pasando mucho tiempo con Leo, todas las mañanas y parte de las tardes, pero esos ratos nos sirven para descasar un poco y hacer cualquier actividad que suponga emplear más de 10 minutos seguidos. Si Nora nos deja, claro. Por las mañanas, yo salía al parque con los dos. Pero como digo empezó enseguida el mal tiempo...

Sé que este estado de ánimo tiene mucho que ver con lo que hemos vivido los últimos días. Yo necesito salir, relacionarme con más gente, soy muy casera pero muy social también. Tengo ganas de que todo se asiente de nuevo, de que estemos sanos y podamos hacer planes fuera. Y entonces quizá se me quite un poco esta sensación de vacío y de estar encarcelada.

También sé que una etapa está llegando a su fin. Si Nora no estuviera aquí, diría que mi puerperio (el de Leo) está acabando (mi puerperio... ¿y quizá mi paciencia?). Hace poco leía en un blog (he intentado encontrar la entrada pero no recuerdo qué blog era) sobre el final del puerperio, de repente tienes ganas de hacer cosas que no tienen nada que ver con tu papel de madre, tienes ganas... de salir de tu piel de madre y meterte en esa otra que casi no usabas desde hacía tiempo. No sé si yo estoy pasando por esto debido al agobio de ser mamá reciente de dos enanitos, o es que realmente se me ha juntado la salida del de Leo con la entrada del de Nora... ¿Es esto posible?

Nunca, nunca me arrepentiré de haber estado con Leo estos casi 3 años que voy a cumplir en septiembre de 2013, los he disfrutado y disfruto muchísimo y simplemente es la forma que yo he elegido de criar a mis hijos (bueno, y un poco la que la vida me ha plantado delante al dejarme sin curro), con sus cosas mejores y fáciles y sus cosas peores y más complicadas, pero ahora está empezando a ser duro de verdad. Lo bueno es que sé que en septiembre empieza el cole, nos veremos mucho menos y comenzará otra gran etapa de nuestra vida, y eso me hace enfrentarme al ahora con muchas más ganas y querer disfrutar mucho del tiempo que nos queda, que además en breve va a estar lleno de sol y menos frío (¡que hoy ha nevado, hombre ya!).

En resumen, tengo poco tiempo en exclusiva para Nora, poco tiempo en exclusiva para Leo, poco tiempo para mí, poco tiempo para cualquier actividad que no sea cambiar pañales, dar teta a alguien (del tándem hablaremos otro día), resolver algún enfado o llantina... ¡y últimamente pocas ganas de nada excepto de huir!


Pero sé que pasará, y que seguiré disfrutando de mis hijos como disfruto viéndoles cada día, sé que vendrán días mejores y que mientras tanto no voy a perder el tiempo culpabilizándome de nada. ¡El objetivo es ser cada vez menos una “drama mamá”!

¿Cómo habéis vivido la maternidad las mamás de 2 (o más) que se llevan tan poca diferencia de edad? ¿Os agobiásteis así al principio? ¿Y después? ¿Me dáis un poco de esperanza?

Termino prometiéndome a mí misma escribir una entrada pronto sobre mis dos maravillosos hijos, sus monerías, ruiditos y gracietas.

Y con esta promesa... os deseo feliz maternidad. :-) 

martes, 12 de marzo de 2013

Enfermedades

Algo ha venido a romper nuestra calma. El papá de Leo y Nora ha pasado una gripe muy fuerte de la que aún no se ha recuperado del todo. Han sido 6 días de fiebre alta que han dejado daños colaterales: Leo lleva enfermo desde ayer y nosotros hemos tenido una discusión muy fea.

Es la primera vez que Leo tiene fiebre tan alta, hasta 39,1. Empezó ayer por la mañana. Anoche dormí yo sola con los dos y el papi se fue a la habitación de Leo. Lleva haciéndolo desde que se puso tan malito, para evitar pegárselo a los niños. Ya veremos si Nora supera la segunda prueba, me da un poco de miedo que pille lo mismo que ellos, con esa fiebre tan mala. 

Leo había empezado a querer estar en su cama por las noches, aunque acompañado. Cuando nos empezamos a pantear cómo enfocar la nueva situación llegaron los virus. Así que lleva ya  más de una semana durmiéndose en su camita, y en el primer despertar cambiándose con su padre. También había empezado a aguantar más tiempo dormido antes de ese primer despertar.

Nora sigue durmiendo muy bien por las noches, apenas se despierta para mamar. Pero anoche, por ejemplo, no cayó hasta las 3 de la madrugada. No es lo habitual, pero suele estar despierta hasta tarde. Ahora está dormida en el fular y estoy esperando que empiece a agitarse y yo tenga que levantarme a pasear. 

Por el día ha empezado a dormir poco, a ratitos. Y se queja bastante, suele estar inquieta y hay que tenerla en brazos, concretamente boca abajo en nuestro antebrazo mientras nos movemos. Pero algún rato hay que nos regala en el que está tranquilita mirándolo todo desde el sofá o la hamaca o desde nuestros brazos pero quietecitos.

Esta semana ha sido horrible, sin tiempo para nada. En general está siendo así desde que ella nació, sin tiempo para nada. Está siendo mucho más difícil que cuando nació Leo, aunque se supone que hemos superado lo de ser primerizos, y es cierto que estamos más relajados con ella, pero a pesar de haberlo leído 200 veces y de que me lo dijeran otras 200, no me imaginaba que esto sería así. ¡Y eso que la mayoría de comentarios los recibía de madres que llevaban a sus mayores a la guarde o al cole! Estar con los dos todo el día... te deja con la sensación de que no has hecho nada, aunque realmente no has parado. Este post, por ejemplo, ha sufrido ya tres interrupciones y ahora lo estoy acabando porque mi chico ha cogido a Nora en brazos. Y porque Leo está durmiendo. (Nota: cuatro interrupciones!! Leo se ha despertado).

Por supuesto no estoy sola, el papi está en casa casi el 100% del tiempo, y los cuatro abuelos a 10 minutos y con mucho tiempo y ganas de estar con sus nietos. Sin nada de ayuda, creo que no podría y me habría planteado seriamente meter a Leo en una guarde unas horas. Pero lógicamente, a pesar de la ayuda son muchas horas al día con los dos, prácticamente siempre, y los dos son muy demandantes, ella por ser lo que es, un bebé de apenas dos meses, y Leo... por ser Leo.

De momento nos conformaremos con que la fiebre no nos dé algún susto y si Nora se librara sería maravilloso. Y ya vendrán semanas mejores, sin virus, con buen tiempo, sol, planes, buen humor y tiempo para escribir en el blog.