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sábado, 13 de septiembre de 2014

Sobre nuestras noches (II)




Hace tiempo publiqué un post al que llamé así. Nora no había nacido aún. Después de más de 2 años algunas cosas han cambiado, otras no tanto...

Cuando me quedé embarazada Leo tenía 19 meses. Se despertaba varias veces cada noche y tomaba teta para volver a dormirse. Al avanzar el embarazo fui perdiendo producción y Leo casi se destetó. Sólo mamaba para dormirse al irse a la cama. En los despertares tomaba leche de vaca. Ahora me parece tan surrealista que ni recuerdo cómo lo hicimos, o cómo empezó a pedirlo él.

Queríamos pasarle a su cuarto porque sabíamos que los 4 no podríamos dormir juntos. Leo necesitaba mucho espacio en la cama, estaba muy acostumbrado a su cuna-colecho, él nunca dormía entre nosotros, ni abrazado a mí. La idea era intentarlo y estar abiertos a imprevistos. Nuestra cama iba a estar disponible para él siempre.

El primer intento fue fallido. Lo dejamos estar. En el segundo, ya un poco más a la desesperada, hubo llantos, ¡muchos! Sobretodo no por dormir en otra camita, sino por que no le durmiera mamá. Pero en eso yo no quería ceder. Era el papá el que tenía que estar con Leo hasta que se durmiera, porque yo en breve iba a tener que estar con Nora para lo mismo.

Después de un par de noches llamándome desesperado (con el papá al lado, por supuesto), empezó a asumirlo. Pero aún le costó mucho, mucho tiempo aceptarlo del todo. Ya después de que naciera Nora seguía llamándome siempre en los despertares, y si iba el padre... Teníamos lío. Pero yo no quería dormirle nunca al principio de la noche porque entonces él nunca se iba a acostumbrar. Con Leo es así, o todo o nada.

Nuestra dinámica pasó a ser: papá duerme a Leo en su habitación, mamá duerme a Nora en la de mamá. Leo se despierta y viene con nosotros a “la cama grande”. ¡Normal, los tres durmiendo juntitos y el solo en otra habitación! En principio ningún problema.

Lo malo es que Nora en sus despertares despertaba a Leo, luego Leo empezó a despertar a Nora también porque tenía unas rabietas horribles de noche (a veces porque yo no quería darle más teta, me pedía muchísima y yo tenía agitación y estaba desbordada). Además dormíamos todos FATAL. Leo se despertaba muchísimo, no paraba de agitarse, revolverse, era evidente que estaba incómodo, muchas veces acababa buscándose un hueco a los pies de la cama, en horizontal, como un gatito... Una pena. Así que empezamos a intentar convencerle de que se quedara en su cama y paralelamente el papá se iba a la cama de Leo cuando Leo aparecía por la nuestra.

Esto fue después de que yo empezara a destetarle y él asumiera que la teta de noche se había acabado, allá por la primavera-verano de 2013.

Y pasó el verano, y el otoño, y el invierno... (madre mía, ahora me doy cuenta de lo largo que ha sido este proceso) y Leo empezó a tener muchos terrores nocturnos, uno o dos por semana. Se despertaba a las 2, 3 o 4 horas de dormirse. Duraban una media hora. Después se dormía de nuevo pero se quedaba con el sueño muy agitado. Se venía a la cama conmigo y el papá se quedaba en la cama de Leo. Cuando no había terror nocturno era igual: Leo se despertaba, venía a la cama grande y el papá se iba a la cama de Leo. De dormir solo ni hablar. A veces tenía pesadillas, ya estando en la cama conmigo.

Pero esto no era solución. Al final yo estaba con Nora a un lado, con Leo al otro, los dos con despertares, Leo gimiendo, despertando a Nora, Nora despertando a Leo, los dos se pegaban a mí, éramos un tetris humano y la otra mitad de la cama vacía... Un caos. Yo me desesperaba, me cabreaba, eso no era ni medio normal. ¡Yo no sé cómo otras familias pueden colechar con más de un hijo!

Nos plantamos ya en primavera de 2014 y decidimos que no merecía la pena seguir así. Era evidente que Leo no quería dormir solito y no iba a hacerlo en breve. Así que el papá “se mudó” a su cuarto. Más o menos desde mayo duermen juntos. En la habitación de Leo. En una cama de 90.

Desde entonces Leo ya no se levanta para venir conmigo a la cama grande. Se sigue despertando una o dos veces, suele pedir agua. Tampoco hay ya terrores nocturnos. Desaparecieron poco antes del verano. ¿Quizá porque Leo sabía que cada noche su papá iba a ir a dormir a su camita con él? ¿Quizá porque se adaptó por fin al cole y el estrés desapareció?

En todo este proceso, antes de que O. durmiera con Leo, al principio, hubo veces que Leo durmió del tirón en su camita. Era maravilloso, veíamos el final, la meta, la madurez en el sueño. Pero no. Creo que a sus casi 4 años, aún queda para eso. Bueno, la idea es comprar una cama nido para que al menos estén un poco más cómodos los dos.

Mientras tanto, yo sigo adosada a Nora. Con sus 3 ó 4 despertares y a veces con sus maratones de teta a partir de las 7 de la mañana.

A día de hoy tengo varias cosas muy claras:

- Yo duermo a Nora y O. duerme a Leo. Esta rutina está ya instaurada y aceptada por todos. Es algo que quise que fuera así desde el principio y me alegro de haberlo hecho. El enganche de mis hijos con mamá es muy fuerte y si no lo hubiéramos hecho, aún estaría durmiéndoles yo a los dos.

- Mi hijo no ha tenido despertares nocturnos por la teta. Mi hijo necesitaba la teta para volver a conciliar el sueño. Cuando dejó de mamar, durante algunos meses de mi embarazo, seguía despertándose (aunque más o menos en ese tiempo empezó a reducir número de despertares, pero eso ha sido así progresivamente, muy despacito, hasta hoy mismo). Eso sí, en general creo que los bebés que toman teta a demanda y colechan se despiertan más. Hablo de bebés a los que no se les ha acostumbrado a nada, a los que no se les ha aplicado ningún “método para dormir”. En muchos casos los bebés o niños que duermen del tirón lo hacen porque sus padres han intervenido de alguna manera: dejándoles en la cuna sin cogerlos, haciéndoles entender que se tienen que dormir solitos, cambiándoles de habitación... Es decir, que se despierten es normal y la relación que se establece entre ellos y el pecho implica ciertas cosas en algunos casos.

- Por lo tanto, los bebés y los niños se despiertan por las noches. No hay ningún problema, no les pasa nada malo, ellos descansan. Somos nosotros los que nos tenemos que plantear hasta qué punto podemos o queremos respetar sus ritmos nocturnos.

- Soy muy consciente de que hemos forzado a Leo en algunas cosas. Sé que el 2013 fue duro para él. Empezamos echándole de la habitación, dejé de dormirle yo, nació Nora, destete, deja el pañal, ve al cole... Lo hemos hecho lo mejor que hemos podido para no hacerle sufrir demasiado, pero había necesidades nuestras que han sido díficiles de asumir por él.

- Yo estoy cansada de no dormir del tirón y de que mis hijos me reclamen por la noche. He empalmado el final de Leo con el principio de Nora, y lo que me queda... Ni siquiera Leo duerme del tirón, tampoco solo. Pero lo asumo (lo asumimos) como algo que forma parte de nuestra ma/paternidad. No cambiaría nada de lo que hemos hecho. ¡En todo caso cambiaría mi habitación por una más grande, para que cupiéramos los 4 bien cómodos!

- Al menos con mis hijos, nada es invariable. Ha habido multitud de fases diferentes y muy pocas cosas fijas desde el principio. Los dos han dormido muy bien hasta los 4-5 meses (haciendo bastantes horas del tirón)... ¡y mirad después! Más ejemplos: Leo no se empezó a dormir con la teta hasta los 7 u 8 meses. Nora ha tenido una fase hace unos cuantos meses en la que tardaba casi una hora en dormirse. Ahora suele tardar menos de la mitad. ¡Lo único fijo desde siempre es que hay despertares!

- El colecho es lo mejor que he podido hacer. Desde el primer día con los dos. Jamás he tenido que levantarme de la cama para atender a mis hijos y eso ha hecho que descansara muchísimo más. El primer año con Leo ni me enteraba de cuándo se enganchaba y se desenganchaba de la teta, me dormía yo antes que él.

Como resumen, mi hijo mayor, de 3 años y 11 meses, no quiere dormir solo y se sigue despertando una o dos veces, aunque no hace falta “dormirle” de nuevo, simplemente darle agua o decirle que se duerma otra vez. Para mí eso es prácticamente dormir del tirón. Estamos más "atados" a él por el hecho de que no quiera dormir solo.

Mi hija menor, de 20 meses, se despierta varias veces cada noche y se duerme con la teta. Ha tenido épocas de desvelos y a veces le cuesta coger el sueño del todo y pide teta varias veces seguidas en periodos muy cortos de tiempo. Pero aguanta ya casi 4 horas seguidas al principio de la noche.

Leo no se duerme solo, su padre se tumba con él en la cama. Actualmente tarda poco en caer, un cuarto de hora más o menos. Aún recuerdo cuando yo tardaba una hora cada noche, en eso Nora es un poco más fácil, desde hace unos meses tardo más o menos lo mismo que O. con Leo, quizá un poco más, una media hora como mucho.

A Nora la duermo con la teta y con canciones y caricias. O. duerme a Leo simplemente estando tumbado a su lado, pero antes tenía que cantarle hasta que se dormía.

Es duro a veces, pero es lo que queremos hacer. No salimos por la noche porque nuestros hijos nos necesitan para dormir, pero ya saldremos. He estado saliendo más de 15 años cada finde antes de tener hijos, no pasa nada si estoy unos pocos años sin hacerlo. Por el día sí podemos dejarlos con otras personas, por la noche Leo ya es capaz de dormir con sus abuelos. Parece que no pero todo llega. Va llegando.

¡Llegará!

Feliz maternidad. :-)

lunes, 23 de julio de 2012

Sobre nuestras noches

Quería publicar un post sobre lactancia que tengo a medias, pero ayer mis fuerzas flaquearon de repente. Os cuento:

Mi pequeño se despierta varias veces durante la noche. Siempre ha sido así. A veces son 7 veces, y otras 2 ó 3. Alguna vez rara sólo 1 (éstas son muy muy raras). Durante los primeros meses lo llevé muy bien; colechamos (cuna sidecar, para ser más exactos) y yo me dormía dándole de mamar en sus despertares. Perfecto. Pero desde hace ya meses yo no me puedo dormir cuando él mama. ¡Principalmente porque no se está quieto! Me da patadas, mete su mano por donde puede y “rasca” (es algo que no soporto, me toca la axila), y últimamente en vez de separarse se queda ahí succionando pero muy rápido, y me molesta. No sé si será algo de agitación, no es muy chungo, pero es incómodo para mí. Además, a veces se suelta y a los 5 minutos se vuelve a despertar llorando. Y así 4 ó 5 veces seguidas.

No es que tenga una falta de sueño brutal, ni mucho menos, es simplemente que pierdo la paciencia. Sobretodo a la hora de dormirle, más que en los despertares. Tarda entre tres cuartos de hora y una hora. Pide teta, mama, se separa, se pone boca abajo, pide canción, no le gusta, se queja, pide teta, mama, se separa, se pone de lado, pide teta (no han pasado ni 10 segundos!!), le doy, se separa, se pasea por la cama, hace el pino, pide teta........... Aaaaaaah!!!!!!!!!!!!!!!!! El momento final llega casi una hora después cuando por fin se queda tumbado boca abajo, yo le canto cualquier cosa porque ya está medio grogui, y poco a poco va cerrando los ojos... Luego hay que salir del cuarto sin que se despierte. Normalmente lo consigo a la tercera.

Nunca me había quejado mucho de los despertares de mi hijo. Yo le amamantaba sin ni siquiera levantarme... y a seguir durmiendo! Además no trabajo, con lo cual no tengo que madrugar y duermo hasta que él se despierta. Pero desde hace algunos meses es peor, tarda más en conciliar el sueño (más aún), yo tengo menos paciencia, ha cambiado su forma de mamar por las noches, o a mí me molesta más, no sé pero anoche tardé una hora en dormirle y salí agotada, en algún momento se me saltaron hasta las lágrimas. Y esta noche perdí la paciencia y en uno de sus despertares me senté en la cama gritando: ¡¡No puedo más!!

No sé hasta qué punto tiene que ver el embarazo, creo que esto viene de antes... (bueno, en mi peor ánimo y falta de paciencia sí tiene que ver, eso fijo). Aunque quizá ahora sea peor. Además el peque se duerme últimamente muy tarde, hasta casi las 12 de la noche no cae, y se echa siesta sobre las 5 de la tarde como pronto (1 hora, hora y media...) y le cuesta horrores dormirse la siesta también. Pero me parece que la necesita... No sé, estoy hecha un lío, la verdad. Siempre ha sido un poco caótico en el tema sueño, pero a la vez tiene sus costumbres y sus rutinas muy arraigadas. No se duerme en cualquier sitio pero pide dormir y se queja. Si se salta la siesta se acuesta antes pero la noche suele ser peor en cuanto a despertares. Tiene sueño y reclama dormir pero no puede, le cuesta mucho conciliar el sueño...

Y yo estoy agotada, y hemos decidido (bueno, sobretodo el papi, yo le sigo a ver qué tal) empezar a intentar que le duerma él por las noches. Normalmente nuestro hijo no quiere ni verle en esos momentos, pero se meterá con él en la habitación y cuando empiece a reclamarme pues iré yo. Y así poco a poco, sin dejarle llorar ni forzarle, eso lo lo tengo claro. 

Y ya veremos si funciona. Dentro de unos meses habrá un recíen nacido y yo no voy a poder dormirles a los dos a la vez... Al menos no siempre. 

Os iré contando...