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domingo, 13 de enero de 2013

Esperando

Ahora sí. Ahora sí que estoy esperando. 

Siempre me ha parecido una expresión un poco tonta o ñoña, ésa de "estás esperando" para decir que estás embarazada. Yo desde luego no me paso mis embarazos esperando el parto, sino que los disfruto, o los sufro a veces; en cualquier caso los vivo.

Pero ahora, de 38 + 4 semanas, con Nora de nalgas... Sí, ahora sí, ahora estoy esperando al parto, expectante, un poco nerviosa, con ilusión y también con miedo.

No puedo dejar de pensar que si mi niña estuviera en cefálica yo estaría pasando estas últimas semanas mucho mejor, más emocionada y relajada, más feliz... Como un niño esperando el día de Reyes. ;-)

Pero reconozco que tengo una mezcla de sentimientos un poco extraña. Sé que la cesárea es una posibilidad muy real para mí, y me da miedo. Sobretodo la recuperación. Bueno, me da miedo todo un poco. 

He decidido que voy a dejarme llevar y confiar en los profesionales del Hospital de Torrejón. 

He decidido que quiero un parto de nalgas.

Y que lo quiero sin epidural, al menos mientras se pueda.

He decidido que voy a preguntar a la ginecóloga que me toque si puedo dilatar tranquilamente en una sala, esté la niña como esté (podálica o nalgas). Si es necesario que me pongan la anestesia cuando esté en completa y al quirófano. Al menos mi niña y yo habremos hecho ese trabajo de parto que tanto nos va  a beneficiar, estaremos llenitas de buenas hormonas que nos lo harán todo un poco más fácil, mi sensación será que he colaborado en el nacimiento de mi hija, que le he dado todo lo que he podido darle. Y ella lo vivirá todo de una forma un poco más normal, de acuerdo a lo que dicta la naturaleza. 

Las cartas están echadas, todo depende de si hay alguna ginecóloga allí de las que saben atender partos de nalgas en el momento en que yo llegue. También de cómo esté colocada Nora y del resto de parámetros que tengan que valorar. Pero sea como sea, yo intentaré que mi niña nazca de la mejor manera posible. 

Y si esto acaba en cesárea, al menos sé que no hay otro hospital mejor en todo Madrid para que me la hagan.

Creo que tengo todo esto bastante asumido, pero me pasa una cosa: no puedo parar de imaginarme maravillosos partos naturales de nalgas. He llegado a visualizar una cesárea, pero completamente irreal, creo, en la que me dejaban ver cómo sacaban a Nora desde dentro de mi cuerpo. No sé si es una locura, pero creo que quiero verlo. Me encantaría que en el último momento apartaran la sábana y me dejaran ver cómo sale. Me da la sensación de que va a ser muy raro que de repente me pasen a un recién nacido por encima de esa sábana, sin yo preverlo apenas, porque ni voy a sentir nada ni voy a ver nada. De repente me dirán: aquí está, y yo tendré que creerme que esa es Nora. 

Supongo que será imposible que acepten esa petición. Al menos espero que sí estén dispuestos a ir narrándomelo todo con todo detalle.

Estas expectativas tan altas, este soñar despierta, también lo tenía cuando estaba al final de mi primer embarazo. Después las cosas no salieron como yo me imaginaba (ni de lejos) y lo pasé un poco mal. No quiero que se repita. 

Pero bueno, más no puedo hacer, estoy en el mejor hospital para tener un parto respetado, hacen partos de nalgas, no separan en las cesáreas, dejan entrar el padre en quirófano...

Lo dicho, la suerte está echada... Nora, te estoy esperando con los brazos abiertos... y la teta fuera!!! :-)

domingo, 6 de enero de 2013

¿Parto de nalgas o cesárea?

Ayer estuve en el hospital de Torrejón intentando que mi niña se girara. Me hicieron la versión cefálica externa y no funcionó. Me gustaría contaros con detalle cómo fue, pero lo dejo para otro post porque este quedaría demasiado extenso. Salí de allí con Nora exactamente en la misma posición y hecha un lío.

He decidido no programar cesárea. En el hospital no me ponen ningún problema. Tengo monitores en la 40+1 y allí volveremos a hablar. Eso me parece bien, ¡aunque odio los monitores! Pero no me importa, de hecho así podré resolver las dudas que aún tenga o intentar hablar con alguna de las gines que atienden partos de nalgas allí. De todas formas me da que no voy a llegar a esa fecha. ;-)

Las dos gines con las que he hablado me han dicho básicamente lo mismo: que hay más de una persona que atiende partos de nalgas en ese hospital, una de ellas la jefa de Servicio, que incluso se ha ofrecido a que la llamen en todo momento para atender esos partos, aunque no esté de guardia. También me han contado que un parto de nalgas no tiene por qué ser más complicado que uno en cefálica, han admitido que no se hacen porque no se saben atender, sobretodo en el caso de que surja la que es la mayor complicación: que la cabeza se quede encajada cuando el resto del cuerpo ya ha salido. Si el bebé la tiene flexionada eso no ocurre, pero si deflexiona (hacia arriba, como si alzara la barbilla), entonces hay que sacarlo con "forceps de cabeza última", que es lo que por lo visto no sabe hacer casi nadie. 

Cuando pregunté si era necesario ponerme la epidural me dijeron que no. Yo he leído más de una vez que en este tipo de partos te "obligan" a ponértela, pero ellas me dijeron que el parto sería como yo quisiera, que ellas pueden sugerir cosas, nada más. Eso sí, si surgía el problema que os he comentado, entonces ya no habría tiempo para la epidural, serían momentos de mucho estrés y urgencia y tendrían que dormirme. :-(

Y aquí llega mi duda. Si llego y hay ginecólogas dispuestas a atenderme en un parto de nalgas, si Nora está bien colocada para ello... Si todo está a mi favor para intentarlo, ¿qué hago? ¿Me pongo la epidural o no?

Me aterra la epidural, me da yuyu, y creo que puede complicar mucho el parto. Pero más me aterra que pase algo y tengan que dormirme entera, y me pierda una vez más la oportunidad de disfrutar junto a mi bebé sus primeras horas de vida. Además, yo quiero sentir mi parto y quiero poder empujar por mí misma. Y creo que para Nora es fundamental estar pegadita a su mami sus primeras horas de vida, diría que más fundamental que nacer por vía vaginal y de forma natural.

Creéis que podría ponerme una dosis taaaan baja que casi no me hiciera efecto, pero que me "cubriera las espaldas" para aumentarla si fuera necesario? Tengo entendido que eso no es tan sencillo.

En Torrejón no te separan del bebé en las cesáreas, y dejan entrar al padre. Sería la cesárea más respetada que podría tener. Otra cosa que he pensado es que me dejen dilatar tranquila, sin epidural,  y al comenzar el expulsivo hacer la cesárea. Supongo que no habría problema en eso y al menos podría comunicarme con mi hija durante esa dilatación, haríamos trabajo de parto, sería algo más nuestro, de las dos. 

Ójala pudiera hablar cara a cara con esa jefa de Servicio, creo que me ayudaría mucho a decidir. Tengo tantas dudas, me da tanto miedo cagarla, de una forma u otra... Pero  la vez tengo tan claro que lo mejor para las dos es parir de nalgas...

No soportaría otra separación, no estoy dispuesta. Con Leo la sufrí y prefiero una cesárea en Torrejón que un parto vaginal que acabe mal y que me obligue a separarme de mi niña.

La cuestión es: si en un parto en cefálica no me plantearía que algo puede salir mal... ¿¿Por qué en uno de nalgas sí?? ¿Realmente es tan de alto riesgo?

Como véis, no termino de aclararme y me mantiene un poco en estado de ansiedad no saber qué hacer. Más aún teniendo en cuenta que me puedo poner de parto mañana mismo y que estoy empezando a tener contracciones dolorosas esporádicas. Ir camino del hospital sin saber cómo va a nacer Nora y sin saber ni siquiera lo que yo prefiero es una putada, la verdad.

Seguiré pensando, y mientras tanto me vendrá genial cualquier opinión o comentario. ¿Qué pensais vosotras? ¿Qué haríais?

martes, 18 de diciembre de 2012

Casi 35... ¡y en podálica!

Estoy de 34+5 (como siempre, cuando publique esta entrada serán 34+6). La mayor novedad es que el jueves pasado en la eco del tercer trimestre me enteré de que Nora está en podálica... Lo que yo creía que era el culo es su cabeza.

Realmente algo sospechaba, muy duro tenía que tener el culo para que fuera culo realmente.

La ginecóloga no se molestó en darme ningún tipo de consejo, simplemente me citó para la semana 39, "a ver si se ha dado la vuelta y si no programamos". Ni siquiera nombró la palabra cesárea. No sé, no me pareció muy correcta su actitud, creo que no le hubiera costado nada explayarse un poquito más, no?

A mí me dio bastante igual porque estoy ya en trámites de cambiarme al hospital de Torrejón, y sé que allí las cosas son diferentes. En la semana 37 si quieres te hacen la VCE (versión cefálica externa) y estoy dispuesta a intentarlo todo antes de una cesárea. Bueno, todo o casi todo, porque un parto de nalgas me da mucho miedo, a ver qué me cuentan en Torrejón, que creo que lo hacen.

Es curioso pero estoy bastante tranquila. Con lo que significa para mí un parto, con las ganas que tengo de vivir esa experiencia de nuevo y de la forma más natural, con lo contenta que estoy por haber encontrado Torrejón... Pero el hecho de que allí las cesáreas sean tan respetadas y "humanas" me tranquiliza mucho. El papá estará conmigo durante todo el proceso y no me separarán de Nora ni un segundo, la reanimación la hago con ella encima. Eso es más de lo que experimenté en mi anterior parto, vaginal, pero con una separación durísima de casi 24 horas.

De todas formas voy a ser optimista, quizá se dé la vuelta. Yo de momento estoy poniéndome a 4 patas de vez en cuando, que dicen que ayuda. Además, dicen también que en los segundos embarazos el útero está más dado de sí y el bebé tiene más espacio, con lo cual puede moverse más hasta más tarde.

Mientras tanto, Nora se mueve y se mueve sin parar, me da patadas abajo y cabezazos arriba, ¡a veces su cabeza sobresale muchísimo de mi barriga! Tengo contracciones un poco dolorosas, pero esporádicas, estoy empezando a tenerlas cuando Leo mama, menos mal que no lo hace mucho ahora. Sigo con muchísimas molestias pero esto es ya la cuenta atrás, ¡no queda nada! ¡Y lo relajados que estamos con los preparativos! En lo que no dejo de pensar es en mi hijo mayor (¡mayor!, pobrecito...), que cada vez da más señales de olerse lo que se le viene encima. Llantos, rabietas, caprichos, mamitis, actitudes desafiantes... Nada fuera de lo normal en un niño de dos años que espera una hermanita, jeje.

Y yo... entre ilusionada por ver a mi bebé, nerviosa por el parto y acojonada por convertirme en mamá de dos peques tan peques.

Pero gana la ilusión... ¡al menos hoy! ;-)