Hoy es el día en el que
me decido a actualizar el blog. Porque me gusta, porque me sive de
desahogo, porque no sé si se lo enseñaré a mis hijos en el futuro
(de momento lo hago por y para mí), pero me gusta releerlo y me
sirve de diario “maternal”.
Hay tantas cosas que
contar... Leo se destetó definitivamente (bueno, le desteté), y su
hermana se está vengando de su parte y me tiene frita por las noches
y con la espalda molida. Ella está feliz y preciosa, pero aún no ha
superado la intolerancia a la proteína de la leche de vaca. Le dimos
unos sorbitos de leche hace poco... ¡y la que se ha liado! Sangre,
mocos, diarrea... Muy bonito todo. El miércoles vamos al pediatra.
Leo se ha adaptado por
fin al cole. Ha costado, pero creo que está conseguido. Con algunas
particularidades, eso sí, que se merecen post aparte. Está yendo de
9:30 a 13 h. Luego le recojo, vamos a casita, comemos y ya, que
volver para ver cómo los amigos se echan la siesta... como que no.
Mejor para él, creo que eso ha ayudado bastante en la adaptación.
Nora a sus 13 meses (¡los
cumple hoy!) se dedica a caminar pasito a pasito agarrada por todos
los muebles que pilla. Le gusta también que la llevemos de las
manitas (perfecto también para la espalda). Aún no se suelta ella
sola. Adora a su hermano (no podemos decir lo mismo de Leo... ejem) y
en general es una niña muy feliz y risueña. Come como el culo
aunque ella se lo pasa pipa guarreando y tocando toda la comida con
las manos e intentando manejar los cubiertos ella sola. Lo de que la
den de comer no le va. Eso sí, teta toda y más. Duerme como el culo
también y le mola despertarse a las 5, por ejemplo, y no volver a
caer hasta las 7. Superdivertido. Las siestas tampoco son lo suyo.
Baila como si se fuera a descoyuntar, dice agua, papá, mamá también
pero menos, balbucea mucho en su propio idioma, tiene 6 dientes desde
hace tiempo ya, gatea como su hermano, al modo tradicional, más o
menos desde los 8 meses... Es un sol y nos da mucha luz y alegría.
Leo sigue muy gamberro
pero muy feliz también; eso sí, le encanta enfadarse por todo.
Sigue en fase adolescente y amenaza con castigarnos cuando le
regañamos. No nos deja ni un segundo, todo tiene que ser con papá
y mamá, y agota un poco este ritmo. Son dos niños muy demandantes y
nos pasa factura, pero vamos capeando el temporal (bueno, los
temporales). Últimamente han vuelto los terrores nocturnos y también
pesadillas y sueños agitados. Al final hemos decidido acudir a un
profesional, a que nos oriente un poco. Ya os contaré. Así, además,
podremos comentarle ciertos aspectos de la personalidad de Leo que no
llegamos a discernir si son normales o no tanto. Aún no tiene muy
desarrollada la empatía, o eso me parece a mí al menos. No tiene
muchos recursos para relacionarse con otros niños, no sabemos si es
simple timidez, que es introvertido, que no le apetece mucho y ya
está... A veces parece que se aburre de todo y que no está a gusto
en ningún sitio. Tampoco es que sea un hacha en el juego
simbólico... En fin, nos despista mucho. Por otro lado, le gusta
correr, saltar, hacer el bruto, tirar las cosas por ahí mientras se
mea de risa, jugar a la pelota... Cosas muy normales y lógicas en un
niño de tres años. Pero los juguetes no le entretienen más de 10
minutos con suerte, y eso si estamos jugando con él. Y le encanta
liarla, desafiarnos, gritar y enrabietarse.
No está mal para un
primer post después de 5 meses y medio, ¿no? En cuanto a mí, sigo
sin curro (y de momento contenta aunque cada vez queda menos
prestación) y trabajando ciertas cosillas para hacer nuestra vida
familiar más agradable. Dejar a los niños con los abuelos, pedir
ayuda, asumir que no puedo con todo, que no siempre es todo de color
de rosa, que por mucho que quiera a mis hijos es normal en mis
circunstancias que quiera perderles de vista a ratos...
El 2013 ha sido cañero,
pero es que el 2014 le sigue los pasos. ¡No sé si echarme a
temblar!
Feliz maternidad... y
encantada de estar de vuelta. ;-)