“Dar el pecho es muy
sacrificado. No puedes seguir con la teta si vas a reincorporarte al
trabajo. El pecho es muy esclavo. La maternidad devuelve a las
mujeres al hogar. Los que dicen que el pecho es lo mejor no piensan
en las mujeres, sólo en los bebés”.
Hay quien piensa que
determinados “modelos de crianza” no le hacen ningún bien a las
mujeres. Que criar “con apego”, dar el pecho, cogerte una
excedencia para ocuparte tú misma de tu hijo... son acciones que
perjudican al feminismo, que perpetúan roles sexistas.
Creo que una mujer (y un
hombre) debe tener derecho a criar a su hijo como mejor le plazca.
Por desgracia, esto no es posible en esta sociedad. Como no podía
ser de otra forma, el peso del patriarcado cae sobre nuestras
cabezas, pero en este caso de un modo especialmente perverso, porque
además de las dificultades que nos encontramos de por sí, vemos que
son las mismas mujeres que luchan por la igualdad de derechos y
oportunidades las que a veces nos perjudican, nos limitan y nos reducen con
su discurso.
Mis tetas, mi útero, mi
aparato reproductor enterito, es mío y sólo mío. Yo decido si doy
el pecho, cómo, cuánto tiempo y por qué lo hago. Es algo muy
personal; tanto como la decisión de tener hijos o no tenerlos; tanto
como un aborto.
Yo debería tener
todas las facilidades a mi alcance para ejercer mi matenidad como
mejor me pareciera. Eso, por supuesto, incluye dar el pecho sin
tapujos, sin salas de lactancia, sin horarios, y sin el miedo
(infundado) de que poco menos que me voy a convertir en “supermaruja
al ataque con rulos” (con perdón de Marujismo) y que jamás de los jamases encontraré un
trabajo digno.
Primero: como mujer, y
sobretodo como persona, el trabajo me la pela muchísimo. Y me hace
mucha gracia que la mayor aspiración de algunas sea encontrar un
super trabajo con el que poder competir con los super hombres que
trabajan 12 horas al día en super oficinas. Siempre me ha parecido
muy triste y muy indignante ver a esos hombres que apenas llegan para
dar el beso de buenas noches a sus hijos. Que viven para trabajar.
Que no saben hacer otra cosa. Que ni a tomar una triste caña salen.
Que no desconectan. Ese nunca será mi modelo a
seguir, y ójala no fuera el de nadie. El mundo va como va
porque la ambición nos ciega.
Segundo: a un hombre
nadie le pone entre la espada y la pared de esa forma tan rastrera.
Bastante tenemos con ser el sexo discriminado desde el principio de
los tiempos, bastante tenemos con las dificultades añadidas que
tenemos en el mundo laboral, bastante tenemos con aguantar al
gilipollas de turno que nos pregunta en las entrevistas de trabajo si
tenemos hijos o pensamos tenerlos, como para encima ponernos piedras
en nuestro propio tejado feminista y directamente recurrir a la
autodiscriminación. Resulta que no puedo dar el pecho más allá de
los 5 ó 6 meses, aunque quiera hacerlo; resulta que no puedo cogerme
un año de excedencia, aunque quiera hacerlo... porque tiraré años de
lucha feminista por la borda, porque las mujeres no nos podemos
permitir ese lujo, porque es que los hombres no se cogen excedencias
y es que no cuidan de sus hijos y claro daré una mala imagen
feminista y el patriarcado ganará un punto en su partido y yo al
entrar cada día en la cocina haré que una mujer en un lugar del
mundo pierda un derecho... Debe ser que aunque no trabaje, no puedo
cocinar y comer en mi casa, igual me tengo que poner un tacón,
alisarme el pelo y maquillarme (muy feminista esto, claaaro. Será
que tiene más glamour que hacer una tortilla de patatas...) y
bajarme al bar de abajo a comerme el menú del día por 10 euros.
Mejor a las 16 semanas me reincorporo a mi puesto de MIERDA donde
gano un sueldo de MIERDA en pro del feminismo y la igualdad (¡JA!),
aunque yo esté jodida como una perra y echando de menos a mi bebé.
¿Se puede echar de menos a un bebé siendo feminista, o no vale
esto? Ah claro espera, si los hombres echan de menos a sus bebés sí,
si no, no.
Pues no, esto NO ES
FEMINISMO. Esto es estupidez.
Yo soy feminista, y
por eso elijo. Elijo hacer lo que me sale del coño, que
casualmente es mi hijo. Y elijo quedarme a cuidarlo. Y no creo
que eso sea echar nada por la borda, en todo caso es dar algo de luz
a una sociedad podrida por el consumismo, la productividad y el
dinero, donde los cuidados no se respetan, donde vale más un traje
de chaqueta que una mano en la frente de un niño con fiebre. Muy
triste.
Yo soy feminista y
lucho por un mundo más humano, porque mientras este mundo sea
como es, mientras el capitalismo campe a sus anchas y sólo exista lo
que se puede vender o comprar con dinero, no existirá igualdad para
las mujeres, y eso lo sabe la feminista más básica. O debería. De
hecho, en un mundo como el que sufrimos cada día, ni cabe el
feminismo ni cabe nada que merezca la pena.
Así que basta ya de
decirme a mí, como mujer, hasta cuándo debo dar el pecho sin poner
en peligro todo el camino andado. Porque precisamente lo que estás
haciendo tú con eso es desandarlo. Como mujer elijo, elijo cuidar
a mi hijo, elijo salir a mi hora del trabajo, elijo no hacer horas
extra, elijo una reducción de jornada, que en realidad
deberíamos tener todos y todas porque los horarios de trabajo no son
compatibles con una vida digna, y si los hombres no lo eligen... ellos
se lo pierden. Mientras tanto yo seguiré luchando por lo que creo
que ayuda al feminismo: la sensibilización en las empresas, los
gobiernos progresistas que inciden en las políticas sociales, los horarios racionales, la implicación de
los hombres en los cuidados, la conciliación (que no pasa por hacer
millones de guarderías desde los 0 años, NO. Pasa por entender que
antes de trabajadores somos seres humanos. Que no es cuestión de
subir 44 €. la pensión a las mujeres con dos hijos y ya,
efectivamente, pero tampoco de equiparar la baja de paternidad a la
de maternidad para que los dos tengamos 16 semanas de mierda, yo
tenga que separarme de mi hijo antes de que cumpla los 5 meses, se
nos complique la logística de su alimentación, se quede sin la
compañía de sus padres, sin sus brazos y sin su teta, y encima no
podamos repartirnos nuestras bajas como mejor nos venga a nosotros
como familia)... y por supuesto la promoción de la lactancia
materna:
-porque ahorra dinero,
mucho dinero, a las arcas del estado.
-porque es gratis.
-porque implica que
grandes multinacionales pierdan
parte del poder que tienen.
-porque no quiero que se rían de mí creándome necesidades inexistentes asociadas a la lactancia artificial.
-porque no quiero que se rían de mí creándome necesidades inexistentes asociadas a la lactancia artificial.
-porque una mujer debe
tener acceso a toda la información sobre su propio cuerpo, su propio
hijo y la mejor forma de alimentarle para ella. Y eso hoy en día no se da. Y
digo mujer y no hombre porque la decisión de alimentar a un bebé
con lactancia materna debe ser única y exclusivamente de la mujer,
porque hablamos de su cuerpo.
-porque favorece que las
tetas dejen de ser consideradas únicamente un objeto de deseo sexual. Y eso ayuda a que dejemos de ser
consideradas sólo imagen, sólo sexo, sólo estética.
-porque tenemos que
acabar con la represión que sufren muchísimas mujeres por el simple
hecho de enseñar un poco el pecho al alimentar a su hijo en un sitio
público.
-porque es el mejor
alimento que puede recibir un bebé, lo producimos nosotras y nos da
autonomía, libertad y poder.
-porque me gusta dar
el pecho a mis hijos.
-porque tengo derecho
a hacerlo.
-porque quiero.
La maternidad es una de
las cosas más reivindicativas que existen. El amor también. No habrá igualdad sin
cuidados, no habrá igualdad sin amor. ¿Por qué no miramos más
allá?
Dejadnos elegir. Y
ayudadnos, no nos pongáis piedras en el camino. Las madres lo
tenemos muy difícil hoy en día (y también los padres que quieren
ejercer como tales, aunque menos). No digáis que pasemos por el aro.
Ese no es el camino.
El camino es cambiar la
sociedad, las mentes. Cambiemos las leyes, protejámonos.
Aumentemos el permiso de
maternidad. A 1 año.
Consigamos que nos
reserven el puesto de trabajo más tiempo.
Que el segundo año
podamos coger otra baja con la mitad de sueldo.
Que el padre pueda tener
la misma baja con los mismos derechos si la mujer quiere
reincorporarse a su puesto.
Dejemos que la familia
elija cómo quiere organizarse.
Promovamos una baja de
paternidad de 1 mes. Penalicemos a las empresas con padres
trabajadores que no se acogen a ella. Luchar por una baja de
paternidad más larga es, con todos mis respetos a los padres, una
lucha que no es la mía. Que me demuestren que la quieren. Entonces
lucharemos juntos. Pero es que yo, mujer, tengo muchas cosas por las
que luchar y muy poco tiempo. Y si los puntos anteriores se
cumplieran, ni siquiera sería necesario.
Acabemos con el mobbing.
Tenemos ejemplos que
funcionan en otros países, pero aquí unos no quieren porque son
unos machistas y otros tampoco porque no quieren que se les acuse de
serlo. Y los perjudicados somos todos. Y mientras tanto este mundo
sigue ignorando a los niños, sigue ninguneándolos, faltándoles al
respeto sin siquiera ser consciente de que lo hace. En las leyes, en
las escuelas, en los bares, en los aviones, en las calles. Y así nos
va.
Las mujeres tenemos la capacidad
de gestar, parir y amamantar, y los hombres no. No pasa nada, no es
malo ni bueno, simplemente es así y debemos adaptar nuestra sociedad
y nuestras normas a esta realidad. No podemos permitir que una
mujer se quede fuera del mercado laboral sólo porque quiere ser
madre. ¡No podemos permitirlo! No podemos permitir que nuestros
hijos se críen en guarderías desde las pocas semanas de vida
mientras nosotros, sus padres y madres, no hacemos otra cosa que
trabajar para la rueda del capitalismo, para tener dinero a final de
mes para pagar el recibo de las 10 horas diarias de escuela infantil
y la gasolina para nuestros dos coches con los que vamos a trabajar.
Es tan absurdo... Racionalicemos horarios. Revaloricemos los
cuidados. Pongamos por delante lo que nos hace humanos, nuestro amor,
nuestra capacidad de cuidar, nuestras ganas de darnos a los
demás.
Creo firmemente que un modelo de crianza respetuoso, con apego, sin prisas, nos conduce a una sociedad mucho más evolucionada, generosa, solidaria e igualitaria.
Creo firmemente que un modelo de crianza respetuoso, con apego, sin prisas, nos conduce a una sociedad mucho más evolucionada, generosa, solidaria e igualitaria.
Por todo esto quiero
luchar.
Soy madre, doy el
pecho, cogí una excedencia y soy feminista. Siempre lo seré y
siempre reivindicaré esa palabra... Aunque algunas me lo pongan un
poco difícil.
Feliz maternidad.

